
Estados Unidos designó este jueves a Laura Dogu, como nueva jefa de su misión diplomática para Venezuela, en un proceso para restablecer sus relaciones bilaterales tras la caída del derrocado presidente Nicolás Maduro.
Washington y Caracas avanzan hacia la reanudación “gradual” de sus relaciones, rotas desde 2019, en la Venezuela pos-Maduro, de la que el presidente Donald Trump dice estar a cargo.
Delcy Rodríguez asumió el poder en Venezuela luego de que fuerzas estadounidenses lanzaran una operación militar el 3 de enero y capturaran a Maduro, de quien era vicepresidenta.

Desde entonces, dio un vuelco a la relación con Washington con acuerdos petroleros y liberación de presos políticos, a medida que reorganiza el gabinete ministerial y los altos mandos militares.
Laura Dogu aparece como jefa de misión en la página web oficial de la embajada estadounidense en Venezuela, información que confirmó a la AFP una fuente interna bajo condición de anonimato.
Era embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, cuyo mandatario izquierdista Daniel Ortega es uno de los pocos aliados de Venezuela en la región. La diplomática estuvo al frente de esa delegación desde 2015. Entre 2012 y 2015 fue subjefa de misión en la embajada estadounidense en Ciudad de México.
Altos diplomáticos estadounidenses viajaron el 9 de enero a Caracas para evaluar la reapertura de la embajada cerrada desde 2019, entre ellos John McNamara, quien antecedió a Dogu.
Trump tiene en buena estima a Delcy Rodríguez e incluso invitó a la mandataria a una reunión en Estados Unidos, en una fecha por determinar.
La agenda de Rodríguez incluye una reforma a la ley de Hidrocarburos, que se tratará en primera discusión este jueves en el Parlamento venezolano con miras a facilitar los negocios con Estados Unidos e incrementar el flujo de dólares.
En cuanto a la liberación de presos políticos en el país, la ONG Foro Penal contabiliza al 19 de enero 777 detenidos, con 143 excarcelaciones desde el 8 de enero, cuando el gobierno anunció un “número importante” de liberaciones.

En la madrugada del jueves, las autoridades venezolanas excarcelaron al yerno de Edmundo González Urrutia, rival de Maduro en las cuestionadas elecciones de 2024.
Rafael Tudares está casado con una de las hijas de González Urrutia, candidato en las presidenciales del 28 de julio de 2024 en lugar de la líder opositora María Corina Machado, inhabilitada para participar en los comicios.
Maduro fue proclamado reelecto por las autoridades. González Urrutia partió al exilio en España y denunció fraude. Su hija Mariana y Rafael Tudares permanecieron en el país con su familia.
Tudares fue luego detenido el 7 de enero de 2025 por hombres encapuchados cuando llevaba a sus dos hijos a la escuela. Fue condenado a la pena máxima de 30 años de cárcel por cargos de terrorismo. El exrival de Maduro calificó el fallo de “represalia”.
“Luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y de haber padecido, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa esta madrugada”, escribió Mariana González en X.
“Ha sido una lucha estoica y muy dura por más de 1 año”, añadió.
González Urrutia dijo en X que la excarcelación de su yerno “refuerza” sus pedidos por “la libertad para todas las personas injustamente detenidas y garantías reales de no repetición”.
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El proceso avanza a cuentagotas. Entre los opositores que aún siguen detenidos destaca Juan Pablo Guanipa, aliado de Machado y vinculado a una supuesta conspiración contra las elecciones de gobernadores y diputados al Parlamento en 2025.
También Freddy Superlano, detenido en julio de 2024, en medio de las protestas contra la reelección de Maduro, así como el activista Javier Tarazona, encarcelado desde 2021 por “terrorismo”, “traición” e “incitación al odio”.
Rodríguez está en teoría encargada del gobierno hasta el regreso de Maduro, preso en Nueva York para enfrentar un juicio por narcotráfico.
La Constitución estipula que gobernará hasta por seis meses, cuando deben convocarse nuevas elecciones.
La nueva presidenta, sin embargo, ha tomado rienda total del gobierno. El miércoles reestructuró los mandos militares, con el nombramiento de generales para 12 de las 28 comandancias regionales en todo el país.
La mandataria ya designó antes a un exjefe del servicio de inteligencia, Sebin, como nuevo comandante de su guardia presidencial y como director de la agencia de contrainteligencia DGCIM.
Trump dijo el miércoles en el Foro de Davos que “los líderes del país han sido muy, muy listos”, en referencia a Rodríguez, y la Casa Blanca anunció una visita de la presidenta en una fecha aún por definir.

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“Estamos en un proceso de diálogo, de trabajo con los Estados Unidos, sin temor alguno, a encarar las diferencias, las dificultades”, dijo el miércoles Rodríguez sin referirse a la invitación.
Venezuela es, de igual modo, aun el principal aliado de Cuba. En una llamada con Rodríguez, el presidente Miguel Díaz-Canel le manifestó el “respaldo” de La Habana, según un posteo en X este jueves.
La mandataria sigue bajo sanciones de Washington, incluido el congelamiento de bienes.

Después de ayudar a Trump a llegar a la Casa Blanca en un cambio histórico, algunos latinos sienten que no está mejorando la economía en Estados Unidos.
Cuando el exdemócrata Sam Negron acudió a las urnas para votar por Donald Trump en 2024, lo hizo con una sola cosa en mente: la economía.
“No me gustaba pagar US$7 por huevos”, dijo Negron, agente de policía estatal de Pensilvania en Allentown, una ciudad de mayoría latina. “Pero básicamente fueron todos sus argumentos… hacer de Estados Unidos un país fuerte de nuevo”.
Negron, quien se pasó al Partido Republicano en 2019 tras décadas como demócrata, no estaba solo.
Cuando Trump logró una victoria electoral decisiva en 2024, lo hizo con el respaldo de millones de votantes latinos que lo impulsaron a la meta.
En esas elecciones, Trump recibió un porcentaje mayor del voto latino que cualquier otro republicano en la historia de Estados Unidos, con el 46% de ese electorado votando a su favor.
Pero un año después de esa victoria, han comenzado a surgir grietas en ese apoyo.
Una nueva encuesta de CBS News, socio estadounidense de la BBC, muestra que el apoyo a Trump entre los latinos estadounidenses ha caído a 38 %, una marcada disminución desde el máximo de 49% alcanzado a principios de febrero de 2025, tras su regreso a la Casa Blanca.
El voto latino es vasto y diverso: abarca comunidades de distintas ascendencias, poder económico y tamaño relativo.
Sin embargo, en conjunto, forman el bloque de votantes no blancos más grande del país, con un total de más de 36 millones de personas.
Los datos muestran que el avance de Trump entre estos votantes en 2024 se debió, en gran medida, a su insatisfacción con la economía en los últimos años de la administración Biden.
Una encuesta del instituto Pew sugirió que el 93% de los latinos que votaron por Trump consideraron la economía como su principal preocupación, con la delincuencia violenta y la inmigración muy por detrás.
Esas mismas preocupaciones podrían estar volviendo a perseguir a Trump.
Los datos de la nueva encuesta de CBS muestran que una mayoría significativa de latinos (61 %) desaprueba la gestión de la economía por parte de Trump, mientras que el 69 % desaprueba su gestión de la inflación.
La gran mayoría afirmó que evalúa el desempeño de la economía estadounidense a través de los precios.
El estratega republicano Mike Madrid, crítico de Trump y uno de los observadores más reconocidos de la política latina, afirma que los votantes latinos se han “vuelto completamente en contra” de Trump, principalmente por la economía.
Esta tendencia, dice, es una repetición de la situación en la que se encontraron los demócratas durante las elecciones de noviembre de 2024.
“El giro latino hacia la derecha se debió más a que los latinos abandonaron el Partido Demócrata (debido a la economía) que a que se sintieran obligados a apoyar al Partido Republicano”, señala.
“Mucha gente de aquí votó por Trump esta vez, porque no pasaba nada con Biden”, afirma Moses Santana, residente de una zona predominantemente latina del norte de Filadelfia, donde Trump obtuvo apoyo en 2024.
“Pero la situación sigue siendo difícil… las personas de bajos ingresos definitivamente están sintiendo el impacto de los precios”, agrega Santana, quien trabaja en un centro de reducción de daños causados por drogas.
“Muchos creen que Trump tiene mucho que ver con sus problemas”.
La evaluación de Santana fue compartida por John Acevedo, un agente inmobiliario de 74 años residente de Pasadena, California. “La economía no va bien. Los precios han subido”, señaló. “Prometió que bajarían. No lo han hecho”.
Aunque los funcionarios de la Casa Blanca apuntan a la reducción de los precios de la gasolina, los ingresos arancelarios y la inversión extranjera como éxitos económicos, las encuestas indican que un amplio espectro de estadounidenses sigue preocupado por la desaceleración del mercado laboral, los altos precios y los problemas de asequibilidad.
La inflación se mantuvo en el 2,.7% en diciembre por segundo mes consecutivo, muy por encima del objetivo de la Reserva Federal, debido principalmente al aumento de los costos de los alimentos y la vivienda.
Esto significa que los precios no están bajando, como ha afirmado Trump, sino que están subiendo a un ritmo más lento.
Trump, por su parte, ha responsabilizado repetidamente a Biden de los problemas económicos persistentes.
La inflación alcanzó un máximo de 40 años del 9.1% durante el mandato de Biden en junio de 2022, cuando las economías mundiales aún enfrentaban las disrupciones vinculadas con la pandemia y con la guerra de Ucrania.
Pero disminuyó al final de su mandato.
El argumento del presidente es uno que al menos algunos de sus partidarios latinos están dispuestos a considerar.
Lydia Domínguez, nacida en México, veterana de la Fuerza Aérea con 10 años de servicio y miembro de la Junta Escolar del Condado de Clark en Las Vegas, dice que cree que para esta administración ha sido “bastante difícil”, hasta el momento, reactivar la economía, a pesar de que ella lo considera su mejor esfuerzo.
“Sin duda, han sido muy productivos al conseguir que las empresas vinieran a establecer fábricas aquí en Estados Unidos”, señala, y agrega que, si bien los precios se mantienen altos, reconoce el mérito de Trump por “empoderar” a las empresas y a sus empleados.
Incluso entre algunos firmes partidarios de Trump, las preocupaciones económicas generan sentimientos encontrados sobre el presidente.
Entre ellos se encuentra Amanda García, ganadera que vive cerca de Rio Grande City, Texas, en la frontera con México.
Si bien García está ampliamente satisfecha con el gobierno de Trump, en particular con su gestión de la frontera y la inmigración, afirma que ha tenido que enfrentar las perturbaciones del mercado causadas por sus campañas arancelarias.
“Realmente afecta a la economía y nos impacta a nosotros (los ganaderos) en otro nivel”, indica. “A veces, se trata simplemente de que (Trump) tuitea algo (sobre comercio), y eso molesta a alguien y puede tener un gran impacto”.
Y agrega: “No creo que él a veces se dé cuenta”.
Otros votantes latinos han expresado su preocupación por las operaciones de control migratorio de Trump, que incluyen redadas de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en todo el país y la deportación de más de 600 mil personas tan solo entre enero de 2025 y principios de diciembre.
“Estoy en contra de todo eso”, indicó Rebeca Pérez, trabajadora de un restaurante en la ciudad californiana de Oxnard, donde se produjeron redadas migratorias a gran escala en sus lugares de trabajo en junio.
“Se supone que este es un país libre para todos, pero no lo es”.
Pérez añadió que en Oxnard, uno de los centros agrícolas de California, se han desperdiciado productos en las granjas porque los trabajadores tienen demasiado miedo de presentarse.
La encuesta de CBS reveló que el 70% de los latinos desaprueba la gestión de Trump de la inmigración, muy por encima del promedio nacional del 58%.
Si bien los latinos se mostraron divididos en su apoyo a los objetivos de deportación de Trump, el 63% dijo que no le gusta la forma en que los está implementando actualmente.
Sin embargo, varios latinos que hablaron con la BBC afirmaron apoyar las redadas migratorias y las presentaron como una forma de proteger los empleos y el sustento de inmigrantes legales y ciudadanos estadounidenses.
“Como ser humano, los compadezco. Son pobres en sus países”, afirma Sam Negron, el agente de policía de Allentown. “¿Pero adivina qué? Yo soy pobre en el mío”.
Al igual que con la economía, la campaña migratoria de Trump también ha generado sentimientos encontrados entre quienes siguen apoyándolo después de un año en el cargo.
Oscar Byron Sarmiento, electricista de Houston, afirmó que aunque cree que Trump está haciendo un “gran trabajo”, también piensa que las medidas drásticas contra la inmigración “han ido algo lejos”.
“Hay mucha gente buena. Inmigrantes respetuosos de la ley”, afirmó. “Sí, están aquí ilegalmente, pero no creo que debamos perseguirlos”. Quieren estar en Estados Unidos y contribuir, añadió.
“Están cumpliendo las normas. Como las abuelas, las madres, los tíos”, dijo Sarmiento. “Dejen a esa gente en paz”.
Mike Madrid, el estratega político, señala que mitigar o revertir las preocupantes cifras de las encuestas entre los latinos probablemente resultará difícil para la Casa Blanca de Trump antes de las elecciones de mitad de mandato de este año.
“Nosotros (los latinos) tenemos la afiliación partidista más débil de cualquier grupo y podemos rechazar a ambos partidos cuando nos fallan o simplemente no son honestos con nosotros”, añade Madrid.
“Ambos partidos pueden ser culpables de eso”.
Los problemas del presidente entre los latinos son algo que incluso muchos partidarios de Trump reconocen y esperan que se solucionen con el tiempo.
“Hay una creciente preocupación”, dice Crystal, la esposa de Oscar Byron Sarmiento.
“En este momento, Trump está perdiendo popularidad, simplemente por no poder tomar la iniciativa con el mensaje”.
Información adicional de Leire Ventas de BBC Mundo y Angélica Casas
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