
Estados Unidos anunció este miércoles la captura de un nuevo buque petrolero en el mar Caribe, en lo que constituye la sexta incautación dentro de su campaña contra embarcaciones sancionadas.
De acuerdo con información del Comando Sur de Estados Unidos, “fuerzas estadounidenses en el Caribe incautaron un sexto petrolero en su campaña contra los buques sancionados”, informó el Comando Sur, que precisó que “el asalto del buque ‘Verónica’ fue realizado sin incidentes antes del amanecer”.
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En un video difundido por las autoridades, se observa a soldados descendiendo en rapel sobre la cubierta de la embarcación.
En una publicación realizada a las 7:50 de la mañana en la red social X, el Comando Sur detalló que, a través de la Operación Southern Spear, “el Departamento de Guerra se mantiene firme en su misión de aplastar la actividad ilícita en el hemisferio occidental en asociación con la Guardia Costera a través del Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia”.
El mensaje añade que “antes del amanecer, infantes de marina y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, en apoyo del Departamento de Seguridad Nacional, zarparon del USS Gerald R. Ford y detuvieron al petrolero ‘Verónica’ sin incidentes”.
El “Verónica”, continuó el Comando Sur, “es el último petrolero en operar desafiando la cuarentena impuesta por el presidente Trump a los buques sancionados en el Caribe, lo que demuestra una vez más la eficacia de la Operación Southern Spear”.
La publicación también destacó que “estas operaciones cuentan con el respaldo total del Grupo de Preparación Anfibia de la Armada de Estados Unidos, incluyendo las plataformas listas y letales del USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale”.
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De acuerdo con el Comando Sur, “el único petróleo que saldrá de Venezuela será el que se coordine de forma adecuada y legal”, y sostuvo que “el Departamento de Guerra, en coordinación con socios interinstitucionales, defenderá nuestra patria poniendo fin a las actividades ilícitas y restaurando la seguridad en el hemisferio occidental”.
El pasado viernes, Estados Unidos incautó otro petrolero que intentó romper el bloqueo naval estadounidense destinado a impedir que salga de Venezuela crudo sancionado.
El Olina es “otro buque tanque de la ‘flota fantasma’ sospechoso de transportar petróleo embargado” y fue incautado después de que “zarpara de Venezuela intentando eludir a las fuerzas estadounidenses“, dijo la jefa de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en una publicación en X.
Dos días antes, Estados Unidos había anunciado la incautación de dos buques petroleros sancionados, uno que llevaba pabellón ruso asaltado por fuerzas militares en el Atlántico Norte, y otro en el Caribe, ambos en relación con el bloqueo a Venezuela.
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La captura del petrolero en el Caribe fue anunciada por el Comando Sur, mientras que el petrolero en el Atlántico Norte fue asaltado a la altura de Islandia, tras días de persecución, un hecho confirmado por el Comando Europeo estadounidense.
“El bloqueo de petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en PLENO VIGOR -en cualquier parte del mundo”, declaró el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en la red X.
Estas acciones se inscriben dentro de la gran presión a la que Washington somete a Caracas para controlar la producción y la venta de crudo.
Rusia protestó por la persecución del buque en el Atlántico Norte, pero la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo en rueda de prensa que ese barco era “apátrida” y que su bandera era “falsa”.
Con información de AFP.

Irán ya ha vivido protestas antes, las más recientes en 2022, pero ¿por qué las manifestaciones actuales se consideran diferentes en alcance y objetivos?
Las protestas antigubernamentales en Irán, que, según corresponsales de la BBC y un funcionario iraní ya han dejado al menos dos mil muertos, han alcanzado un nivel nunca visto en los 47 años de historia de la República Islámica, según numerosos expertos y testigos presenciales.
Jiyar Gol, corresponsal de la BBC en persa, aseguró que el número de muertos debe ser de miles, y añade que, si bien el gobierno ya ha recurrido antes a la fuerza, esta vez no tiene precedentes.
La agencia de noticias Reuters, por su parte, informó que un funcionario de seguridad iraní afirmó que el número de muertos podría rondar las 2.000 personas. La fuente indicó que la estimación incluía tanto a personal de seguridad como a civiles, y culpó a “terroristas” de las muertes.
Mientras la gente sale a las calles en ciudades de todo el país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “dar duro donde más duele” si las autoridades reprimen a los manifestantes y ha afirmado que EE.UU. “está listo para ayudar”.
Si eso ocurre, las autoridades iraníes han prometido responder con ataques a los aliados e intereses estadounidenses en la región.
Pero ¿en qué se diferencian estas protestas —y la respuesta del gobierno iraní a los levantamientos— de las manifestaciones anteriores en el país?
Los expertos sostienen que la escala y la extensión de las protestas de este año no tienen precedentes.
El investigador en sociología Eli Khorsandfar afirma que, si bien se han producido manifestaciones en las principales ciudades iraníes, también se han extendido a pequeñas localidades, “cuyos nombres quizá muchos desconozcan”.
Irán ya ha vivido protestas. El llamado Movimiento Verde de 2009 lideró la protesta de la clase media contra el presunto fraude electoral. Aunque fue de gran magnitud, se centró en las grandes ciudades. Otras protestas importantes en 2017 y 2019 se limitaron a las zonas más pobres.
Las protestas recientes más comparables se produjeron en 2022, cuando estallaron manifestaciones tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, de 22 años.
La joven había sido detenida por la policía moral iraní por su forma de llevar el velo.
Esas protestas se intensificaron rápidamente tras la muerte de Amini, pero alcanzaron su punto álgido seis días después, según múltiples informes.
En cambio, las protestas actuales parecen más grandes, más amplias y parecen crecer de manera más consistente desde que comenzaron el 28 de diciembre.
Al igual que las protestas de 2022, los levantamientos actuales tienen sus raíces en un reclamo específico que pronto se transformó en demandas de un cambio sistémico profundo.
“El movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres. Pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones… Las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones que parecían económicas y, en muy poco tiempo, llegaron a transmitir mensajes compartidos”, afirma Khorsandfar.
A finales de diciembre, los comerciantes del bazar se declararon en huelga en el centro de Teherán, en respuesta a las fuertes fluctuaciones del tipo de cambio del rial iraní frente al dólar estadounidense.
Las protestas se extendieron a las regiones más pobres del oeste del país. Al igual que en 2022, las provincias de Ilam y Lorestán fueron algunos de los principales epicentros.
Hacia finales de diciembre, se llevaron a cabo marchas en las que participaron miles de personas mientras millones de iraníes, también de clase media, se enfrentaban a una grave crisis económica y a un rápido aumento de los precios. Desde entonces, la gente que marcha por las calles corea “¡Muerte al dictador!”.
Exigen la destitución del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y del régimen que preside.
Las protestas de 2022 parecieron no tener líderes y pronto se desvanecieron.
En cambio, las manifestaciones actuales cuentan con figuras —algunas como el exiliado Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979— que intentan moldear o liderar las marchas desde la distancia.
Esto podría explicar en parte por qué se mantienen durante más tiempo.
En las protestas actuales, los cánticos que exigen el regreso de los Pahlavi se han escuchado más que nunca.
Pahlavi se autoproclamó sha de Irán durante su exilio en Estados Unidos.
Sus llamamientos a corear consignas en las calles han sido ampliamente compartidos. Los jóvenes iraníes se han animado indirectamente a unirse a las manifestaciones a través de las redes sociales.
La magnitud de las recientes protestas en ciudades como Teherán demuestra la eficacia del llamamiento de Pahlavi.
Analistas afirman que, como resultado, la presencia de una figura conocida de la oposición parece haber reforzado para algunos manifestantes la idea de que existe una alternativa viable en caso de la caída del gobierno actual.
Otros indican que cualquier indicio de apoyo a Pahlavi no implica necesariamente un deseo de retorno a la monarquía.
Más bien, es una expresión de desesperación por encontrar cualquier alternativa al gobierno clerical, sobre todo ante la ausencia de figuras visibles y laicas de la oposición dentro del país.
Otro factor que distingue a las protestas de 2025, incluso de las de 2022, es Estados Unidos.
Las manifestaciones de este año, a diferencia de las anteriores, parecen contar con el apoyo de la Casa Blanca.
Trump ha amenazado con atacar las posiciones del gobierno en apoyo a los manifestantes, algo que nunca había ocurrido antes.
Durante el movimiento de protesta de 2009 contra el presunto fraude en las elecciones presidenciales, los manifestantes coreaban: “¡Obama, Obama, o con ellos o con nosotros!”.
El expresidente estadounidense Barack Obama, que asumió el cargo en 2009, lamentó más tarde no haber apoyado de forma más visible a los manifestantes en las calles en aquel momento.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo que las manifestaciones están siendo manipuladas por “los enemigos de Irán”.
Sin embargo, el problema para él es que su país tiene menos amigos que en los últimos años.
Las autoridades iraníes han perdido aliados clave: Bashar al Assad ha sido derrocado como presidente de Siria y Hezbolá en Líbano también se ha visto significativamente debilitado por la acción militar israelí.
A diferencia de las manifestaciones de 2022, las protestas de este año se concretaron meses después de la guerra de 12 días con Israel y de los posteriores ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
El periodista Abbas Abdi cree que estos incidentes brindaron a las autoridades iraníes la oportunidad de forjar cierto tipo de solidaridad y cohesión social, pero que el gobierno no la aprovechó.
Algunos expertos también sugieren que el duro golpe al ejército iraní el año pasado ha destrozado el aura y el prestigio de la Guardia Revolucionaria Islámica como principal institución militar del país ante los ojos de los iraníes.
Inspirándose en el espíritu de las manifestaciones de 2022, Khorsandfar ve un cambio duradero en las protestas actuales: en entrevistas con mujeres que salieron a las calles hace tres años, muchas le dijeron que su mayor logro fue superar el miedo a un estado represivo.
*Con información y análisis de BBC News Persian, BBC Global Journalism y Neda Sanij, periodista de Oriente Medio.
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