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“Sin turismo estamos derrumbados”: Acapulco Diamante, la lenta recuperación después del huracán
“Sin turismo estamos derrumbados”: Acapulco Diamante, la lenta recuperación después del huracán
Edificio destruido en la Zona Diamante de Acapulco. Foto: Cuartoscuro
6 minutos de lectura
“Sin turismo estamos derrumbados”: Acapulco Diamante, la lenta recuperación después del huracán
La lenta reconstrucción de Acapulco también se ve en los grandes hoteles de la Zona Diamante, que son custodiados por elementos de seguridad privada, mientras que algunos trabajadores realizan labores de limpieza y reparaciones.
07 de noviembre, 2023
Por: Andro Aguilar
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A 13 días de que el huracán Otis pegó en el puerto de Acapulco, la Zona Diamante, llena de lujosos complejos turísticos, se mantiene casi en silencio. En la mayoría de los hoteles como Palacio Mundo Imperial, Mundo Imperial Princess, Pierre Mundo Imperial, Mayan Palace Playa, Grand Mayan, Quinta Real Acapulco, Camino Real Acapulco y Holiday Inn La Isla, algunos trabajadores realizan obras de reparación y otros inmuebles están cerrados por completo, sólo con la presencia de guardias de seguridad privada.

En las calles de esta zona residencial con condominios de lujo usados principalmente por vacacionistas que alquilan a través de aplicaciones digitales, el panorama no es tan distinto que en el resto de Acapulco, salvo que en su gran mayoría los inmuebles están vacíos.

Los grandes hoteles son custodiados por elementos de seguridad privada y en las calles circulan taxis colectivos que transportan a los pocos trabajadores que limpian condominios o reparan hoteles.

El taxista Gustavo Rubén Montesinos barre afuera del hotel Princess Imperial. Él trabajaba en un sitio exclusivo para los turistas de ese hotel. Dice que no sólo perdió el techo de su vivienda y algunos muebles, también el empleo en este centro turístico.

“Todos estamos afectados, todos estamos en una situación muy difícil porque al acabarse la industria, sin chimenea, que es el turismo, todo el mundo que nos alimentamos de ella estamos materialmente derrumbados, porque no sabemos hasta cuando vaya a poder restablecerse la situación. Usted sabe que eso va a tardar un poquito porque no son pérdidas leves, son pérdidas cuantificables”.

El transportista cuenta que buscará conseguir un empleo temporal de los que promueve el gobierno. “En limpieza, que ganemos una moneda, más que nada porque la situación se va a poner un poco difícil para todos”.

El señor Gustavo opina que debería haber una iniciativa presidencial para que los hoteles puedan renovarse y comenzar como nuevos. “Eso sí va a ayudar a generar a lo mejor la mitad de la economía del puerto, pero eso va a dar aliento, ánimo a la gente, porque no va a ser tan fácil levantarse, es un proceso de mucho tiempo”.

El paso del huracán Otis por la zona de Acapulco Diamante.
El paso del huracán Otis por la zona de Acapulco Diamante. Foto: Andro Aguilar

“Queremos trabajo”

Carolina Mercado carga una bolsa con toallas para lavar en su vivienda, porque en el departamento donde trabaja no tiene agua aún. Normalmente, ella limpiaba uno de los departamentos que funcionan como habitaciones de hotel dentro de un complejo La Isla en la zona Diamante. Teme que las personas que la contrataron le digan que el trabajo se acabó porque no lo podrán rentar en los próximos meses.

“A nosotros nos preocupa eso del trabajo porque fuimos afectados del huracán y queremos saber si el trabajo va a seguir. No nos han dicho nada y eso nos preocupa a todos los que trabajamos en esas áreas. Viene la temporada de diciembre y no sabemos qué va a pasar con esto. He andado entre los escombros tratando de ganarme aunque sea lo de un día para tener algo de dinero”.

Este lunes en la zona fue reabierta la tienda de autoservicio Chedraui, enfocada solo en productos básicos, con presencia de elementos de la Guardia Nacional y con el acceso restringido sólo a 20 personas.

El gerente, de nombre Agustín Carbajal Piedra, justifica la seguridad y el acceso restringido porque sólo tienen seis cajas en la tienda.

“Se han comportado muy bien, todo ha sido muy normal y no hemos tenido quejas de nadie, al contrario, mucho agradecimiento del cliente porque somos la primera tienda”, dice con una sonrisa.

La tienda, sin embargo, opera solo en una parte por los daños tras el huracán. Trabajadores reparan el área afectada. Todas las tiendas de esta zona también muestran secuelas del paso de Otis.

Casi en contraesquina se encuentra el hotel Mundo Imperial, cuya barda aún está caída. Algunos trabajadores limpian el enorme complejo turístico mientras que otras personas con cascos de protección evalúan los daños en decenas de cristales de las habitaciones.

Algunas de las esculturas del jardín todavía permanecen en el piso. Las albercas están sucias, las palmeras vencidas.

Todavía quedan restos de la XXXV Convención Internacional Minera que se celebraba la noche del 24 de octubre cuando el huracán Otis tocó tierra.

Dentro del bodegón donde se realizaría la Expo minera aún cuelgan los pendones del evento. El espacio mantiene los señalamientos de los comedores y los baños, y siguen de pie algunos de los paneles de madera colocados por las empresas para mostrar sus productos.

Otros ya han sido retirados por trabajadores y personas que limpian y barren, y que han ido amontonando los materiales como basura a un lado del espacio. Entre los stands de pie sigue como muestra una enorme máquina utilizada para la búsqueda de minerales a cielo abierto.

En uno de los barandales que separan uno de los jardines, cuelgan algunas playeras de los elementos de la Guardia Nacional que ponen a secar su ropa para lavarla, pues instalaron un campamento en este complejo turístico.

El estacionamiento sirve también como campamento para grupos de Protección Civil, bomberos y como un centro de acopio administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

El hotel Princess a más de una semana del paso del huracán Otis.
El hotel Princess a casi 15 días del paso del huracán Otis. Foto: Andro Aguilar

Turismo en Acapulco

De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, el huracán causó daños en el 80 por ciento de la infraestructura hotelera, que tiene alrededor de 250 hoteles y unos 20 mil cuartos. Esta infraestructura genera alrededor de 45 mil empleos.

Un representante de la consultora Enki Research calculó las pérdidas alrededor de 10 a 15 mil millones de dólares, (hasta 270 mil millones de pesos). La empresa advirtió que, sin embargo, esas pérdidas no incluyen la derrama turística que la temporada invernal dejaría en el puerto.

El gobierno mexicano anunció una inversión de 61 mil millones de pesos en su plan de rescate de Acapulco. Este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que habló personalmente con los dueños de hoteles para reestrenar al menos 35 de esos inmuebles previo al tianguis turístico de 2024 que se celebra año con año.

López Obrador aseguró que habló con varios dueños de hoteles, como Antonio Cosío, de Las Brisas, que prevé tener para diciembre 75 por ciento de sus 251 habitaciones. También sostuvo llamadas con Juan Antonio Hernández, dueño del hotel Mundo Imperial; Daniel Chávez, del hotel Vidanta; y el mismo Carlos Slim, dueño del hotel Calinda.

A un costado del hotel Princess, el señor Rigoberto Blanco y tres hombres más intentan reconstruir sus restaurantes, que tenían estructuras de madera. A unos metros, un mercado de artesanías y souvenirs es ahora una montaña de palma y madera. En un camastro duerme un hombre frente al mar. Detrás de él resaltan pedazos de sillas, plásticos, telas, envases y palmeras que el huracán azotó contra la barda de los hoteles.

El señor Rigoberto Blanco dice que espera recuperar pronto su restaurante El Chirrín. Mientras, vivirá de los apoyos del gobierno y como lo ha hecho desde hace casi siete décadas, del mar.

Rigoberto Blanco espera recuperar pronto su restaurante El Chirrín.
Rigoberto Blanco espera recuperar pronto su restaurante El Chirrín.
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Los extranjeros que eligen vivir en Argentina a pesar de la crisis
8 minutos de lectura
Los extranjeros que eligen vivir en Argentina a pesar de la crisis
La lenta reconstrucción de Acapulco también se ve en los grandes hoteles de la Zona Diamante, que son custodiados por elementos de seguridad privada, mientras que algunos trabajadores realizan labores de limpieza y reparaciones.
30 de noviembre, 2023
Por: BBC News Mundo
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No son nómadas digitales ni llegaron a Argentina atraídos por el tipo de cambio. Por el contrario, padecen al igual que los argentinos la crisis económica que vive el país.

Muchos extranjeros eligen quedarse en Argentina a pesar de los problemas que desde hace varios años atraviesa un país con más de 140% de inflación.

“Argentina está riquísimo en muchos sentidos”, dice Paige Nichols, de 36 años y que llegó a Buenos Aires desde Washington hace 15 años. Para esta asesora en contenidos digitales, Argentina es un país que puede “volverte loco”, pero eso no quita lo bueno de vivir en una sociedad “dinámica y creativa”.

De las más de 46 millones de personas que viven en Argentina más de tres millones son extranjeros con residencia argentina, según los últimos datos del Registro Nacional de las Personas.

Esa cifra, que representa un 6,5% de la población del país, no incluye a los inmigrantes que no están registrados, por lo que se estima que el número puede llegar a ser mucho más alto.

Oriane Fléchaire.
Cortesía
“Los franceses y los argentinos nos relacionamos sentados alrededor de una mesa”, dice Oriane Fléchaire.

“Argentina es reconocida por tener la mejor educación de América Latina“, dice Isla Montalier, de 29 años, que en 2012 viajó desde Sergipe, en el noreste de Brasil, hasta Buenos Aires para estudiar Medicina en una universidad privada.

Isla es parte del 87% de los migrantes que llegan a Argentina desde otros países de Sudamérica.

“Todos sabemos la situación que vive el país. Me duele lo que pasa. Pero desde que llegué nunca pensé en irme a otro lugar“, dice Larry Montes, un arquitecto de 33 años que antes de dejar Venezuela en 2017 había evaluado la posibilidad de instalarse en Santiago de Chile.

El sentimiento de comunidad, el buen trato de los argentinos a los migrantes, la energía vibrante, sus universidades, el modo de relacionarse, la mirada disruptiva y la vida nocturna son algunos de los motivos que explican por qué muchos extranjeros se quedan a pesar de las dificultades.

En BBC Mundo hablamos con algunos de ellos sobre los motivos que los llevaron a elegir Argentina.

Línea.
BBC

La recepción al migrante: Larry Montes (Venezuela)

Larry Montes.
Cortesía
Larry Montes destaca la calidez que reciben los migrantes venezolanos.

El día que llegué a Buenos Aires sentí que era mi lugar en el mundo.

Todos sabemos la situación económica que vive Argentina. Me duele lo que pasa. Pero desde que llegué en 2017 nunca pensé en irme, si bien antes de salir de Caracas había pensado en instalarme en Santiago de Chile.

Argentina es un país muy cálido con los migrantes venezolanos.

En muchos otros países de América Latina los venezolanos somos víctimas de xenofobia. Por el contrario, en Argentina somos una comunidad respetada. Los venezolanos nos sentimos agradecidos con este bello país.

Mira, por poner un ejemplo, en mi primer empleo me encontré con una persona de manera extraña, en la casa de unos conocidos, y a la semana siguiente ya estábamos comiendo un asado en su casa. ¡Es hermoso!

También lo noto en el ámbito profesional. Soy arquitecto y desde un primer momento conseguí trabajo en el sector de la construcción. Los profesionales argentinos siempre me han tratado con respeto en mis lugares de trabajo, me han hecho sentir integrado.

Pienso que eso tiene que ver con el pasado migratorio de muchas familias argentinas, que hacen de Argentina un lugar cálido para el extranjero. La mayor parte de la gente te abre las puertas de su casa, te recibe bien, te invita a comer.

Claro que me gustaría que la realidad económica no estuviera tan agitada. Ese es un sentimiento que tenemos todos en este momento.

Pero del resto… A mí me encanta vivir aquí. No puedo sentir más que agradecimiento por esta bella patria que me recibió con muchísimo amor.

La creatividad y los contrastes: Paige Nichols (EE.UU.)

Paige Nichols.
Cortesía
Paige Nichols, de 37 años, llegó a Buenos Aires en 2007 después de estudiar Filosofía en EE.UU.

A veces digo, en broma, que me quedo en Argentina porque me gusta sufrir.

Argentina tiene un caos seductor. Me refiero a que aquí hay espacio para el cambio, la transformación, la creatividad.

De todos modos, no romantizo el caos. Por momentos, me vuelve loca este país.

Por ejemplo, si un día tengo que ir al banco, al supermercado y al correo, eso me puede llevar hasta tres días: vas al banco y no hay sistema; vas a al super y no encontrás la mitad de los productos que querés llevar; llegás al correo y están de huelga.

Entonces, ahí aparece la pregunta que me hacen muchos: ¿Por qué dejaste Estados Unidos, un país de primer mundo, para vivir acá? Eso es lo que mucha gente no puede entender.

Bueno, Argentina está riquísimo en un montón de sentidos. Este país me ha dado todo en estos 15 años que llevo: me dio trabajo, una comunidad de amigos, una familia elegida, me abrió las puertas y los ojos.

Además, me gustan los contrastes de los argentinos: la histeria con sinceridad, las ganas de romper las reglas con el respeto a ciertas convenciones sociales. Es un país que te obliga a estar siempre despierta.

Por supuesto, eso tiene un costado negativo, es un país que te exige demasiado, no podés descansar porque no sabés con qué te vas a encontrar.

En Argentina hacemos más con mucho menos y eso nos obliga a ser creativos y dinámicos, algo que al final del día es una fortaleza.

El modo de relacionarse: Oriane Flechaire (Francia)

Oriane Fléchaire.
Cortesía
Oriane Fléchaire valora la forma en la que la gente se vincula.

Nací en Pernes-les-Fontaines, en el sur de Francia.

Después de estudiar administración de empresas y comunicación en Francia, decidí que quería vivir en el exterior, aunque no empecé por Argentina sino por California, en Estados Unidos.

En Los Ángeles noté que cada uno se enfoca en su vida sin mirar demasiado al otro y, para mí, el modo de relacionarse es importante.

Por ejemplo, no existe la costumbre de sentarse a conversar en un café. Creo que la ausencia de este tipo de costumbres condiciona mucho la forma en la que la gente se vincula.

En cambio, en 2011, cuando llegué a Argentina, noté que los franceses y los argentinos tenemos mucho en común.

Por ejemplo, compartimos el buen comer. Parece algo menor pero cuando digo esto me refiero a que nos relacionamos sentados alrededor de una mesa: una buena comida con buenas conversaciones.

Tanto los franceses como los argentinos valoramos más la idea de comunidad que la idea del éxito y el fracaso individual. Lo ves en la educación y en la salud pública, en la forma en que la gente sale a la calle, camina a la noche, se encuentra. Todo eso habla mucho de una sociedad.

Por supuesto, siento preocupación por lo que pasa en Argentina, sobre todo desde que soy madre. Yo quiero que mi hijo crezca en una sociedad democrática y quiero que tenga algún tipo de futuro que no sea desastroso.

En ese sentido, pensamos en nuestra permanencia en el país, pero no tengo lista la valija en un rincón de mi casa.

El acceso a la educación: Isla Montalier (Brasil)

Isla Montalier.
Cortesía.
Isla Montalier dejó de Sergipe, en el noroeste de Brasil, para estudiar medicina en Argentina.

Siempre quise ser médica. Pero estudiar Medicina en Brasil es muy caro.

La educación en Brasil es elitista. Es muy raro ver a alguien que no sea blanco de clase media o media-alta entre los médicos que se reciben en mi país.

En las universidades públicas, si no fuiste a colegios privados, es muy difícil que puedas aprobar el “vestibular” [examen de ingreso a la universidad]. En las privadas, la cuota llega a ser cinco veces más alta que en las universidades pagas de Argentina.

Por eso, muchos brasileños venimos a estudiar acá. En mi caso, me recibí en una universidad privada que no podría haber pagado en Brasil.

En ese sentido, vemos con cierta preocupación -y creo que puedo hablar por gran parte de la comunidad de brasileños en el país- el debate sobre el futuro de la educación pública en Argentina, sobre todo los que están estudiando en este momento.

Argentina es reconocida por tener la mejor educación de América Latina. Me pregunto qué pasaría en este es un país, que tiene un 50% de pobres, si no tuvieran acceso a la educación. Pienso que estarían en una posición mucho más complicada.

En mi caso, no pienso en irme del país. De eso me di cuenta un día de 2014, caminando con mi mamá por la calle Florida de Buenos Aires, cuando me dijo que tenía que pensar qué iba a hacer cuando volviera a Brasil.

En ese momento le respondí: “No quiero volver a Brasil. Me encanta la vida que tengo en Argentina“.

El crecimiento: Mauricio Flórez (Colombia)

Mauricio Florez.
Cortesía
Mauricio Florez, emprendedor gastronómico de 37 años, elige quedarse en Argentina porque a pesar de la crisis siente una “evolución” en sus negocios.

En Argentina descubrí un país donde pasa de todo en todo momento.

Me fui de Medellín, lugar donde nací, para Quito, Ecuador, a los 19 años. Estuve un tiempo ahí, pero la ciudad me parecía demasiado chica, muy conservadora.

Por el contrario, Buenos Aires es un lugar muy creativo.

Ya en Argentina, empecé poco a poco a dedicarme a la gastronomía. Primero, desde el mundo de los vinos, gracias a una sociedad con la que abrimos un bar de vinos.

Soy consciente de los problemas que vive Argentina. Para los que trabajamos en el ámbito de la gastronomía el día a día se hace muy difícil. Tenés que estar pensando siempre en los precios cuando podrías invertir ese tiempo en otras cosas.

Pero me quedo porque siento una evolución. A pesar de la crisis económica, en Argentina noto un crecimiento constante.

Además, no creo que haya tantas ciudades como Buenos Aires en Latinoamérica. Este es un lugar con gente de todas partes del mundo, divertida, con una vida nocturna intensa, que muchas de las otras ciudades de América Latina no tiene.

Me parece que eso tiene que ver con que es más segura. Si bien la seguridad ha mejorado en Medellín y ha empeorado en Buenos Aires, todavía estamos lejos de llegar a los niveles de violencia con los que se viven en algunas regiones de Colombia.

Si le tuviera que dar un consejo a alguien que está con ganas de venir a Argentina, le diría que pruebe en otras ciudades: Córdoba, Mendoza, Bariloche, que no piense solo en Buenos Aires. Hay muchas oportunidades en otras provincias.

Línea.
BBC

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