
Oaxaca se convirtió este domingo en la primera entidad del país en realizar una consulta estatal de revocación de mandato para decidir la permanencia del gobernador morenista, Salomón Jara Cruz, en un ejercicio inédito que transcurrió con baja participación ciudadana y múltiples incidentes.
Con la última actualización del conteo de votos, 58.82 % de los ciudadanos se pronunció a favor de que el morenista se mantenga en el cargo, con 551 mil 274 votos. En tanto, un 38.16 %, que representa más de 357 mil votos, se mostró en contra por pérdida de confianza.
En la jornada de consulta se registraron 28 mil 201 mil votos nulos, un 3.01 %. En tanto, una casilla no fue instalada y dos paquetes electorales no fueron entregados, según el corte de las 13:43 del Instituto Estatal Electoral de Oaxaca.
Lee más: Validan más de 518 mil firmas para iniciar proceso de consulta de revocación de mandato en Oaxaca
La participación ciudadana registrada en el sistema de cómputo de revocación de mandato se ubicó en 29.9 %, con un avance del 100 % en el conteo de los votos, de acuerdo con la última actualización.
Previo al cierre de los cómputos distritales, las autoridades electorales confirmaron que no se alcanzó el 40 % de participación de la lista nominal, requisito indispensable para que el resultado sea vinculante.
La mayoría de las y los ciudadanos que acudieron a las urnas votó en contra de que se revoque el mandato del titular del Ejecutivo estatal, lo que implica que Jara permanecerá en el cargo.

El ejercicio celebrado este domingo se sustentó en la Ley de Revocación de Mandato del Estado de Oaxaca, promulgada en 2023 y que convirtió a la entidad en pionera a nivel nacional. La Ley de Revocación de Mandato fue aprobada por el Congreso local el 21 de diciembre de 2022.
El instrumento jurídico definió que el proceso solo procede cuando lo solicita al menos el 10 % de la lista nominal, con representación en la mitad más uno de los municipios, y que, para revocar el mandato en la jornada de votación, se necesita una participación mínima del 40 % del padrón estatal.
La boleta planteó la pregunta única: “¿Estás de acuerdo en que Salomón Jara Cruz, Gobernador del Estado, se le revoque el mandato por pérdida de confianza o que siga en la Gubernatura hasta que termine su periodo?”.
Tras emitir su voto por la mañana del domingo, el gobernador Salomón Jara dio un posicionamiento sobre el requisito del 40% de participación. Calificó el umbral como “muy alto” y consideró necesaria una reforma constitucional profunda. “Yo estoy en la idea de que ni siquiera debemos tener un porcentaje. Si el pueblo decide que se vayan, que se vayan con 10%, 15%. Tiene que ser vinculatoria con cualquier resultado”, afirmó.
El gobernador añadió que, desde su visión, la decisión ciudadana debe respaldarse con “mayoría simple”. Además, aseguró que la consulta en Oaxaca ofrece una “lección para el país” en el marco del debate nacional sobre la reforma político-electoral: “Oaxaca, siendo cuna del humanismo mexicano y de la democracia comunitaria, es ejemplar en nuestros sistemas normativos indígenas”.

En conferencia de prensa, al concluir la jornada, consejeras y consejeros del IEEPCO destacaron que la consulta se llevó a cabo gracias a una “colaboración estrecha, constante y técnica desde el 18 de octubre” con el INE. Negaron “categóricamente cualquier versión sobre división o falta de cooperación” entre ambas instituciones.
Recordaron que el ejercicio se organizó en apenas 35 días, pero “se cumplió al 100 %” con la instalación de consejos distritales, contratación de personal, integración de casillas y demás fases del proceso. Explicaron que, por razones técnicas y constitucionales, no fue posible instalar casillas especiales, dado que el sistema para consultar la lista nominal estatal es exclusivo del INE y los organismos públicos locales no tienen atribuciones para operarlo.
También lee: Corte revierte requisitos excesivos para solicitar consulta de revocación de mandato en Oaxaca
Subrayaron que las funciones esenciales del instituto nacional —como lista nominal definitiva, integración de funcionariado, ubicación de casillas y soporte informático— fueron determinantes para garantizar certeza.
Las autoridades electorales recordaron que solicitaron 270 millones de pesos para la organización del ejercicio, pero solo se autorizaron 99 millones. Aun así, indicaron que el derecho humano a la participación política obligaba al órgano a realizar la consulta con los recursos disponibles, apoyándose en economías internas.

La consulta transcurrió con tranquilidad en la mayoría de la entidad, aunque los reportes de la sesión permanente del Consejo General del IEEPCO confirmaron 524 incidentes a lo largo de la jornada.
Hasta las 14:30 horas de ayer se acumularon 491 incidentes, con 393 resueltos y 126 en atención. Entre 13:30 y 17:00 horas se agregaron 33 nuevos reportes, de los cuales 18 se resolvieron y cinco seguían en proceso.
La mayoría correspondió a retrasos en la instalación de casillas, ausencia de funcionariado, confusiones sobre lista nominal y cambios de domicilio previamente autorizados. No obstante, se registraron episodios considerados graves.
Puedes leer: “Claro que me voy a sujetar a la revocación de mandato”, dice Sheinbaum en marco de las protestas contra su gobierno
En Santiago Amoltepec, en la sección 1959, se detectaron 199 boletas marcadas —folios 66701 al 6900— introducidas irregularmente en la urna, mientras que en Santa María Sola de Vega, en la casilla 1950, se reportó llenado de urnas y la retención de un supervisor electoral.
En San Juan Guichicovi, específicamente en Estación Sarabia, se informó sobre la quema de boletas, y en Magdalena Tequisistlán se reportó quema de urnas, lo que interrumpió el funcionamiento de las mesas de votación.

Uno de los episodios más críticos ocurrió en la casilla 579 básica de San Martín Mexicapam. Allí, un grupo de aproximadamente ocho personas “introdujo boletas de manera forzada y amenazó a las y los funcionarios, advirtiendo que repetirían la acción ‘por las buenas o por las malas’”.
Más tarde, el grupo regresó para exigir que borraran las hojas de incidentes, que cubrieran las cámaras de seguridad e intimidar al policía asignado, lo que llevó a las y los funcionarios a solicitar apoyo urgente por temor a agresiones y para garantizar la continuidad del proceso.
El IEEPCO informó también que existen al menos cuatro carpetas de investigación abiertas por la Fiscalía estatal en Santa María Apazco, Reforma de Pineda, Santiago Amoltepec y San Martín Mexicapam, debido a hechos relacionados con posible manipulación de material electoral, retención de personal o conductas que podrían constituir delitos electorales.
Además, se reportaron casos de movilización irregular de votantes, coacción, uso de teléfonos celulares para fotografiar boletas, votos de personas no registradas en la lista nominal e intentos de compra de papeletas.
En San Pedro Pochutla, en la casilla 521, un escrutador habría recibido una oferta económica a cambio de entregar 100 papeletas, situación que aún se encuentra bajo verificación.

Japón enciende un reactor en la planta nuclear más grande del mundo a 15 años de haber cerrado sus 54 reactores luego de que un terremoto y un tsunami provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.
Japón reinició las operaciones en la central nuclear más grande del mundo por primera vez desde que el desastre de Fukushima obligara al país a clausurar todos sus reactores hace 15 años.
La decisión de reactivar el reactor número 6 en Kashiwazaki-Kariwa, al noroeste de Tokio, se tomó a pesar de las preocupaciones de seguridad de los residentes locales.
Su puesta en marcha se retrasó un día debido a un fallo en la alarma y está previsto que comience a operar comercialmente el próximo mes.
Japón, que depende en gran medida de las importaciones de energía, fue uno de los primeros países en adoptar la energía nuclear.
Sin embargo, en 2011 sus 54 reactores tuvieron que cerrarse después de que un terremoto y un tsunami masivos provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.
Esta es la última etapa en la reactivación de la energía nuclear de Japón, que aún tiene un largo camino por recorrer.
No se espera que el séptimo reactor en Kashiwazaki-Kariwa se reactive hasta 2030 y los otros cinco podrían ser desmantelados. Esto deja a la planta con mucha menos capacidad que la que tenía cuando los siete reactores estaban operativos: 8,2 gigavatios.
Desencadenada por el terremoto más potente jamás registrado en Japón, la fusión de los reactores de Fukushima Daiichi, 220 kilómetros al noreste de Tokio, provocó una fuga radiactiva en la costa.
Las comunidades locales fueron evacuadas y muchas no han regresado a pesar de las garantías oficiales de que es seguro hacerlo.
Los críticos afirman que la empresa propietaria de la planta, Tokyo Electric Power Company (Tepco), no estaba preparada y que su respuesta y la del gobierno no estuvieron bien coordinadas.
Un informe gubernamental independiente lo calificó de “desastre provocado por el hombre” y culpó a Tepco, aunque un tribunal posteriormente absolvió de negligencia a tres de sus ejecutivos.
Aun así, el miedo y la falta de confianza alimentaron la oposición pública a la energía nuclear y Japón suspendió sus 54 reactores poco después del desastre.
Durante la última década, el país intentó reactivar estas centrales eléctricas, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050.
Desde 2015, Japón ha reactivado 15 de sus 33 reactores operativos. La central de Kashiwazaki-Kariwa es la primera de las que posee Tepco en reactivarse.
Antes de 2011, la energía nuclear representaba casi el 30% de la electricidad de Japón y el país planeaba alcanzar el 50% para 2030.
Su plan energético del año pasado reveló un objetivo más moderado: Japón quiere que la energía nuclear cubra el 20% de sus necesidades eléctricas para 2040.
Pero incluso eso puede ser complicado.
La energía nuclear está cobrando impulso a nivel mundial.
El Organismo Internacional de Energía Atómica estima que la capacidad mundial de energía nuclear podría duplicarse para 2050.
En Japón, la energía nuclear representaba tan solo 8,5% de la electricidad en 2023.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre, ha enfatizado la importancia de la energía nuclear para la autosuficiencia energética de Japón, especialmente considerando que se prevé un aumento repentino de la demanda de energía debido a los centros de datos y la fabricación de semiconductores.
Los líderes japoneses y sus empresas energéticas llevan mucho tiempo impulsando la energía nuclear.
Afirman que es más fiable que las energías renovables, como la solar y la eólica, y más adecuada para el terreno montañoso de Japón.
Sin embargo, los críticos afirman que el énfasis en la energía nuclear se produce a costa de la inversión en renovables y la reducción de emisiones.
Mientras Japón intenta revitalizar sus ambiciones en materia de energía nuclear, los costos de funcionamiento de los reactores se dispararon, en parte debido a las nuevas comprobaciones de seguridad que exigen cuantiosas inversiones por parte de las empresas que intentan reactivar las centrales.
“La energía nuclear se está volviendo mucho más cara de lo que jamás se hubiera imaginado”, afirma la doctora Florentine Koppenborg, investigadora principal de la Universidad Técnica de Múnich.
El gobierno podría subvencionar los costos o trasladarlos a los consumidores, pero ambas opciones son inaceptables para los líderes japoneses, que durante décadas han elogiado la asequibilidad de la energía nuclear.
Una factura energética elevada también podría perjudicar al gobierno en un momento en que los hogares protestan por el aumento de los costos.
El gobierno “tiene las manos atadas para apoyar financieramente la energía nuclear, a menos que esté dispuesto a ceder en uno de sus principales argumentos de venta”, señala Koppenborg.
“Creo que este resurgimiento es una gota en el océano, porque no cambia el panorama general del declive de la energía nuclear en Japón”.
Además del temor a otro desastre como el de Fukushima, una serie de escándalos también socavaron la confianza pública.
La central de Kashiwazaki-Kariwa, en particular, se vio envuelta en un par de ellos.
En 2023, uno de sus empleados perdió un fajo de documentos tras colocarlo encima de su auto y olvidar que estaba allí antes de arrancar.
En noviembre, se descubrió que otro empleado había manipulado de forma inadecuada documentos confidenciales.
Un portavoz de Tepco dijo que la compañía informó de los incidentes a la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA, por sus siglas en inglés) y añadió que su objetivo era mejorar la gestión de seguridad.
Estas revelaciones son una “buena señal” para la transparencia, apunta Koppenborg. Pero también indican que Tepco “está teniendo dificultades para cambiar sus métodos y su enfoque de seguridad”.
A principios de este mes, la NRA suspendió su revisión para reiniciar los reactores nucleares en la planta de Hamaoka de Chubu Electric, en el centro de Japón, tras descubrirse que la compañía había manipulado datos sísmicos en sus pruebas.
La compañía se disculpó y declaró: “Seguiremos respondiendo con sinceridad y en la mayor medida posible a las instrucciones y directrices de la NRA”.
Hisanori Nei, un antiguo alto funcionario de seguridad nuclear, declaró a la BBC que si bien estaba “sorprendido” por el escándalo en Hamaoka, creía que la severa sanción impuesta a su operador debería disuadir a otras empresas de hacer lo mismo.
“Las compañías eléctricas deberían reconocer la importancia de no falsificar datos”, dijo. Añadió que las autoridades “rechazarán y castigarán” a las empresas infractoras.
Lo ocurrido en Fukushima hizo que la opinión pública japonesa se opusiera a lo que se había proclamado como una forma de energía asequible y sostenible.
Miles de residentes presentaron demandas colectivas contra Tepco y el gobierno japonés, para exigir indemnizaciones por daños materiales, angustia emocional y problemas de salud supuestamente relacionados con la exposición a la radiación.
En las semanas posteriores al desastre de marzo de 2011, el 44% de los japoneses consideraba que se debía reducir el uso de la energía nuclear, según una encuesta del instituto de estudios Pew.
Esa cifra aumentó al 70% en 2012. Pero luego, las encuestas realizadas por la publicación empresarial japonesa Nikkei en 2022 mostraron que más del 50% de la gente apoyaba la energía nuclear si se garantizaba la seguridad.
Aún persiste el miedo y la desconfianza. En 2023, el vertido de agua radiactiva tratada de la central nuclear de Fukushima Daiichi generó ansiedad e ira tanto en el país como en el extranjero.
Y muchos siguen oponiéndose a la reactivación de las centrales nucleares.
En diciembre, cientos de manifestantes se congregaron frente a la asamblea de la prefectura de Niigata, donde se encuentra Kashiwazaki-Kariwa, expresando su preocupación por la seguridad.
“Si algo ocurriera en la central, seríamos nosotros quienes sufriríamos las consecuencias”, declaró un manifestante a la agencia de noticias Reuters.
La semana pasada, antes de la reactivación de Kashiwazaki-Kariwa, una pequeña multitud se congregó frente a la sede de Tepco para protestar de nuevo.
Las normas de seguridad nuclear se reforzaron tras el desastre de Fukushima.
La NRA, un órgano ministerial establecido en 2012, supervisa ahora la reactivación de las centrales nucleares del país.
En Kashiwazaki-Kariwa se han construido muros de contención de 15 metros de alto para protegerse de grandes tsunamis y se instalaron puertas estancas para resguardar los equipos críticos de la instalación.
“Con base en las nuevas normas de seguridad, [las centrales nucleares japonesas] podrían sobrevivir incluso a un terremoto y tsunami similares al que tuvimos en 2011”, defiende Nei, exalto funcionario de seguridad nuclear.
Sin embargo, Koppenborg sigue preocupada por la situación: “Se están preparando para lo peor que han visto en el pasado, pero no para lo que está por venir”.
A algunos expertos les inquieta que estas políticas no ofrezcan suficiente planificación frente al aumento del nivel del mar debido al cambio climático, o del megaterremoto, único en un siglo, que Japón ha estado anticipando.
“Si el pasado se repite, Japón está muy bien preparado”, admite Koppenborg.
“Pero si ocurre algo realmente inesperado y se produce un tsunami más grande de lo esperado, no lo sabemos”.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.