
Frente a la bahía de La Paz, Baja California Sur, organizaciones ambientalistas y climáticas se reunieron en el malecón para presentar ante la comunidad paceña la primera demanda que se realiza en México a nombre de las ballenas.
Esta estrategia legal es inédita en el país debido a que no se ha realizado en otro momento de la historia. Con este recurso se busca defender a las ballenas bajo la representación legal de “sujetos de derecho” para protegerlas de proyectos promovidos por el gobierno y el sector privado para transportar gas licuado por el mar, como propone el Proyecto Saguaro.
Con una ballena inflable, actividades artísticas, batucada y talleres de ciencia, organizaciones y colectivos se reunieron para anunciar la presentación de la demanda que defiende a los cetáceos del Golfo de California.
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De acuerdo con las abogadas de Nuestro Futuro A.C., organización que acompaña esta demanda, el litigio no solo busca la protección de un ecosistema, sino que invita a los tribunales mexicanos a ser partícipes de un cambio de paradigma en el derecho, es decir, “migrar de la visión jurídica antropocéntrica hacia una visión ecocéntrica”, señalaron.
El anuncio se realizó durante las actividades del Festival de Ballenas que tuvo lugar en el kiosco del malecón de La Paz, Baja California Sur con la presencia de organizaciones como Nuestro Futuro A.C., Expresión Colectiva por la Naturaleza (ECO), BCSicletos, Conexiones Climáticas y CERCA quienes interpondrán esta estrategia jurídica que no tiene precedente en México por la defensa de una especie.
Nora Cabrera, abogada en Nuestro Futuro A.C., explicó que esta demanda es la primera en su tipo que se realiza en México, considerándola histórica e importante para la protección de las especies.
Un ejemplo similar de defensa legal es el caso del Río Motagua, en Guatemala, donde la comunidad del pueblo maya poqomam de Santa Cruz Chinautla obtuvo una sentencia a favor por parte de un tribunal en ese país, como resultado del amparo que presentaron en 2024, bajo la figura de sujeto de derechos.
En el caso de México, la demanda se centra en ejes específicos que señalan las principales amenazas hacia las ballenas, de implementar megaproyectos extractivos por combustibles fósiles en el Golfo de California que pongan en riesgo su hábitat.
Estos ejes estratégicos en el litigio contempla los permisos irregulares otorgados al proyecto Saguaro GNL, la ausencia de evaluaciones ambientales completas sobre sus impactos acumulativos en el Golfo de California y la exigencia de que el Golfo de California sea declarado hábitat crítico, conforme a la Ley General de Vida Silvestre, para garantizar protección reforzada a ballenas y otras especies en riesgo.
Cabrera enfatizó, durante la presentación de esta demanda, que se reconozca a todo el Golfo de California como un “hábitat crítico” de conformidad con la Ley General de Vida Silvestre.
“Es una categoría para poder proteger un lugar especial, lleno de vida, de todas las formas de vida, de reproducción, de alimentación. Lo más bonito que puede tener un ecosistema y lo que es impresionante es que hoy, 2025, estemos frente a un ‘hábitat crítico’ de miles de kilómetros marinos del Golfo de California y que pueda quedarse en esas condiciones sin tres empresas no entran a generar gas licuado de exportación para el mercado asiático”, exhortó.
Uno de esos megaproyectos es el Proyecto Saguaro GNL y la autorización que le dio el gobierno federal para convertir un antiguo plan de regasificación en una planta de gas natural licuado para exportación desde Puerto Libertad, Sonora.

“Me parece surreal que en plena crisis climática de pérdida de biodiversidad acelerada tengamos un hábitat crítico en México que podamos conservar para las generaciones presentes y futuras. Me parece que es la causa que podemos abrazar y sabremos que habremos hecho bien las cosas”, añadió la abogada.
La acción legal incluye cuatro exigencias principales:
1. Impugnar los permisos irregulares otorgados al proyecto Saguaro GNL, por haberse aprobado sin una evaluación de impacto ambiental completa.
2. Denunciar la omisión de las autoridades ambientales de proteger, conservar y cuidar el Golfo de California, al no evaluar los impactos acumulativos que el Proyecto Saguaro GNL provocaría: ruido submarino, tráfico de buques metaneros, colisiones con cetáceos y descargas de aguas de lastre.
3. Exigir la declaratoria de hábitat crítico para el Golfo de California, obligación prevista en la Ley General de Vida Silvestre y en tratados internacionales.
4. Defender el valor intrínseco de las ballenas y del Golfo de California, avanzando hacia una justicia ecocéntrica en México.
Organizaciones y colectivos también invitaron a las personas en todo el país a sumarse a esta demanda, enviando una carta a las ballenas para convertirse en “Guardianes y guardianas del Golfo de California”, suscribiendo con el litigio.
Para hacerlo, es necesario ingresar a este enlace y firmar por la protección de las ballenas en el Acuario del Mundo.
🎙️Iriana es habitante de La Paz, BCS y firmó la carta “Guardianes del Golfo de California” para proteger a las ballenas.
“Ya no deberían llegar más megacruceros a La Paz porque afectan su hábitat”, señaló.
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Carlos Mancilla, director de BCSicletos, advirtió en conferencia de prensa que Baja California Sur se encuentra “en altísimo riesgo” y un ejemplo de esto es el proyecto de sistema de distribución de gas natural por ductos en Los Cabos.
“Un gasoducto. No tenemos certeza por donde lo van a pasar porque han guardado en secreto esta información. Pero lo que nos queda muy clarito es que está pegado al mar. La consulta pública ya está abierta y es momento de que todas y todos participemos”, denunció Mancilla.
El activista también señaló que la instalación de un gasoducto no resolverá los problemas energéticos reales de las comunidades en Los Cabos ni de las familias trabajadoras ni las comunidades pesqueras, ecoturísticas, sino que es para servir a los grandes hoteles y desarrollos turísticos que cada día demandan más energía, agua y territorio privado.

Nancy García, integrante del Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA), estuvo presente durante la presentación de la demanda, donde advirtió que el Golfo de California está en peligro, ya que, no solo se trata de una planta de licuefacción de gas en Puerto Libertad, Sonora, sino de tres proyectos similares.
Señaló que trata de dos proyectos en Sonora y uno más en Sinaloa que buscan traer gas de Estados Unidos para que, en la costa del Golfo, sea licuado para después ser cargado en forma líquida en buques que miden 300 metros de eslora y sea llevado a Asia para consumo final.
“Este gas, si quisiera ser de transición, mal llamado de transición, no sería ni siquiera para consumo interno. Nos están engañando. Si quieren decir que va a resolver la demanda energética que existe porque no es así, tampoco va a traer trabajo a las localidades porque requieren de mano de obra altamente especializada que no existe en las comunidades”, añadió.
En cambio, la experta indicó que estos proyectos llevarán a los territorios contaminación del aire que va a causar enfermedades a los grupos vulnerables como infancias, personas adultas mayores y mujeres embarazadas.
Para la vida silvestre marina, estos megaproyectos causarán afectaciones durante el tránsito y transporte del gas por el Golfo de California.
🔴Carlos Mancilla, director de BCSicletos, resaltó la importancia de la demanda de las ballenas pues se suma al trabajo en territorio que hacen en la organización escuchando a las comunidades pesqueras.
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“Amenazará, sobre todo a ballenas, por el impacto del ruido subacuático, del ruido que se genera por estos grandes buques”, advirtió.
De ganar esta demanda ante la Corte, se evitará que las ballenas sean víctimas de ruido submarino, amenazadas por colisiones con buques metaneros y se eviten las aguas de lastre; es decir, la descarga masiva de agua utilizada para balancear embarcaciones introduce especies exóticas invasoras capaces de alterar irreversiblemente los ecosistemas marinos del Golfo.

La búsqueda de una mayor calidad de vida y los altos precios de las viviendas, en máximos históricos, aportan a las zonas rurales en España un nuevo atractivo.
Cuando Ainara y Roger decidieron abandonar la gran ciudad para asentarse en Corterrangel, en la provincia española de Huelva, aumentaron la población del municipio en casi un 20%.
El contraste entre esta diminuta aldea de 15 habitantes y la Sevilla en la que vivieron durante tres lustros no puede ser más acusado. El pueblo, situado en el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, está rodeado de bosques de castaños y dehesas de encinas y alcornoques, donde anidan aves rapaces y tienen su hogar ginetas y tejones.
“Valoramos mucho el silencio y el contacto con la naturaleza”, cuenta Ainara. En Corterrangel están criando a su hija Irati, en una casa donde tienen una perra, Eska, gallinas, un huerto, no hay tráfico, ni ruidos, y que cuenta, además, con una ventaja muy atractiva: “Aquí pudimos comprar nuestra casa de un tirón con lo que teníamos ahorrado”.
En Sevilla el alquiler estaba cada vez más caro, y comprar les resultaba muy difícil porque, sin contrato fijo, los bancos no están dispuestos a conceder hipotecas.
Los dos son científicos: Ainara estudia los alimoches (el más pequeño de los buitres europeos) y Roger los ácaros que habitan en las alas de las aves. Ambos trabajan para el prestigioso Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la principal institución pública española dedicada a la investigación, un sector donde, a menudo, los contratos dependen de una financiación fluctuante y se van renovando cada pocos años.
Desde hace ocho años, cuando se mudaron a Corterrangel, tienen que desplazarse a la oficina a Sevilla, que se encuentra a algo más de una hora por carretera. Pero es un inconveniente que les compensa: “Vivir aquí nos da mucha paz”, reconoce la investigadora.
¿Se consideran neorrurales? “Por supuesto”, sentencia Roger. Mudarse al campo no ha sido solo una necesidad, también un acto consciente y deseado.
El caso de Ainara y Roger no es el único. Desde hace unos años, cada vez más jóvenes en España aspiran a abandonar los grandes centros urbanos en busca de una mayor calidad de vida y huyendo de los altos precios de la vivienda, mercado que se encuentra en máximos históricos en el país.
Varios estudios académicos recogen esta tendencia que se inició durante la pandemia.
Aunque algunos de los que huyeron entonces hacia los pueblos han regresado a las ciudades a medida que el teletrabajo retrocedía, otros han hecho ya allí sus vidas o aspiran con instalarse en una zona rural.
Uno de los detonantes son los precios de las viviendas. En España han sobrepasado los de la burbuja inmobiliaria que acabó estallando en 2008, mientras que el alquiler ha subido en muchas comunidades autónomas a razón de cifras de doble dígito, explica a BBC Mundo María Matos, directora de Estudios y portavoz del portal inmobiliario Fotocasa.
Una encuesta realizada por este portal en verano desvelaba que el 63% de las personas que estaban buscando vivienda, bien para alquilar o para comprar, desearían mudarse a una zona rural.
El deseo era especialmente acuciante entre personas con ingresos bajos y colectivos más vulnerables, “entre los que se encuentran los jóvenes, que ven en las áreas rurales una esperanza para poder emanciparse”, señala Matos.
De hecho, entre las personas de entre 18 y 24 años, la encuesta encontró que el porcentaje de los que soñaban con el campo ascendía al 70%, aunque la mayoría era consciente de que no llegarían a cumplir esa aspiración, principalmente porque sus trabajos no se lo permitían.
El desajuste entre salarios y el aumento desproporcionado de los precios del alquiler y de la venta de vivienda ayudan a explicar esta aspiración. El salario medio bruto en España en 2024 fue de 2.385 euros al mes, según el Instituto Nacional de Estadística, y de 1.372,8 al mes el de los menores de 25 años.
En Madrid, el precio promedio por metro cuadrado de alquiler se sitúa en los 22,37 euros. Es decir, que una vivienda familiar estándar de 80m2 cuesta de media 1.789,6 euros.
Para Anaí Meléndez, originaria de Valladolid, el precio del alquiler fue la gota que colmó el vaso de su paciencia con Madrid.
Pasó años trabajando en la capital española en varias de las grandes agencias de publicidad. Los sueldos, sin embargo, eran “irrisorios”, y los alquileres apretaban cada vez más el bolsillo.
Tuvo que abandonar uno de los apartamentos en los que vivió porque el propietario le comunicó que lo necesitaba para un hijo suyo, una de las razones que permiten en España poner fin a un contrato de alquiler. Sin embargo, poco después se dio cuenta de que la que había sido su casa se encontraba anunciada en AirBNB, el portal de alquileres vacacionales.
Entre los bajos sueldos, el alto precio de los alquileres y una ruptura personal, Anaí se lio la manta a la cabeza y decidió dejar el trabajo y dar un giro radical a su vida.
“Desde hacía tiempo tenía un hobby; hacía una cata de chuletas en mi piso de Lavapiés. Invitaba a amigos y poco a poco se fue de las manos. Primero eran amigos, luego amigos de amigos… Al final decidí que podía sacar una rentabilidad a esas jornadas”, cuenta a BBC Mundo.
Gracias al dinero de la prestación por desempleo, Anaí pudo pasar dos años recorriendo la región en la que se encuentra su pueblo, Nava del Rey, en busca de proveedores, tejiendo redes, conociendo el territorio y “buscando gente que tuviera mi misma filosofía”, explica.
Finalmente encontró un local para reformar en su pueblo y allí montó su restaurante, “Caín”, especializado en carnes a la brasa y que utiliza productos locales y de temporada.
La restauradora asegura que no es la única que ha hecho ese camino inverso, del pueblo a la gran ciudad y de vuelta al origen.
Cuenta de jóvenes que han regresado a Nava del Rey, que no llega a los 2.000 habitantes, para montar, por ejemplo, una clínica de fisioterapia. O los que han decidido tomar las viñas viejas de sus abuelos y están haciendo vino con nuevas técnicas, mejorando el producto que hacían sus antepasados.
“En los pueblos hay mucho trabajo, pero hay que crearlo, buscarlo”, opina Anaí Meléndez.
Este es uno de los problemas con los que se encuentra la conocida como “España vaciada”, las zonas rurales que han sufrido una despoblación masiva, principalmente por el éxodo hacia las ciudades de los años 50 y 60, y que se enfrentan a una pérdida de servicios públicos, así como a un desequilibrio en cuanto a desarrollo social, económico y cultural.
Diego Curto, gerente de la Asociación para el Desarrollo Integral del Valle de Ambroz (DIVA), una organización sin ánimo de lucro que busca dinamizar esta región extremeña, confirma este punto.
La pérdida de población obliga al cierre de servicios, comercios, bares o restaurantes, y esto se convierte en un círculo vicioso que hace que la región pierda atractivo y anime a otros a marcharse.
Desde DIVA y otros organismos similares buscan dinamizar la región, generar empleo y atraer a gente. Para ello han creado un banco de vivienda y tierras que hubiera en el territorio y que estén dispuestas a alquilarse. También ofrecen información sobre los servicios que hay en la zona: hospitales, ambulatorios, colegios, guarderías…
Varias familias ya se han asentado en el valle. “La gente busca calidad de vida y tranquilidad, y muchas personas con familia quieren criar a sus hijos en el medio rural, donde se evitan los problemas que hay en la ciudad”, señala a BBC Mundo Curto.
También han sido contactados por familias latinoamericanas que buscan principalmente trabajo en la zona: “Hay muchos que nos dicen que llevan años en Madrid o en Valencia y que les gustaría cambiar, y son perfiles que aquí nos hacen mucha falta también”.
Muchos se encuentran, sin embargo, de nuevo con el problema de la vivienda: si bien es más barata que en las grandes ciudades, en muchos pueblos escasea.
“La barrera de la vivienda es una de las causas de que más gente no venga a vivir a los pueblos”, dice Curto, quien lamenta que cuando se hacen promociones de vivienda pública “casi siempre son en ciudades o núcleos urbanos grandes”.
Este déficit es el que ha impulsado al alza los precios en toda España, según María Matos.
“España ha recibido más de 500.000 personas en el último año y tenemos un déficit de casi 150.000 viviendas anuales que vamos arrastrando y haciendo cada vez esa bolsa de viviendas necesarias más grande”, señala la directora de Estudios de Fotocasa.
Otra barrera, la de los estereotipos, frena también a algunas personas que quizás podrían encontrar en el medio rural un entorno óptimo para vivir.
“Muchos creían que era un atraso irnos a vivir así, pero nosotros pensábamos que encontraríamos gente con vidas muy diferentes e interesantes, y así fue”, relata Ainara, la investigadora.
Algunos sacrificios sí han tenido que hacer.
“No puedes ir a las dos de la mañana al Carrefour Express, no tienes Glovo (una aplicación de reparto de comida a domicilio)… Estamos acostumbrados a un estilo de vida que es difícil de romper”, confiesa Analía Meléndez.
Por este motivo, cuenta, muchos de sus amigos a los que les gustaría seguir sus pasos, les resulta difícil romper con su rutina.
“Yo soy impulsiva, pero sé que no es sencillo decir: ‘Oye, déjalo todo y haz lo mismo que yo, vete a vivir a un pueblo'”.
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