
Para entender mejor
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicó el resolutivo al proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo, en el Vaso II de la Laguna Cuyutlán, en Manzanillo, Col.”, en el que no se autorizan obras y actividades en torno al diseño presentado por la Secretaría de Marina y la Administración del Sistema Portuario Nacional S.A de C.V. (ASIPONA) en el estado de Colima por afectaciones al ecosistema como manglares y contaminación por desechos químicos que podrían alterar la calidad del agua.
El resolutivo de la evaluación en materia de impacto ambiental se entregó al promovente, en este caso la Administración del Sistema Portuario Nacional Manzanillo S.A. de C.V., el día 12 de enero de 2026 a través de la plataforma de consulta de trámites de la Semarnat, bajo el estatus de “trámite concluido”.
El oficio de número ASIPONAMAN-OF-GJ/2.S.02/40/2025 presentado en la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) es parte del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo, en el Vaso II de la Laguna Cuyutlán, en Manzanillo, Colima”.
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La ASIPONA Colima realizó el trámite denominado SEMARNAT-04-003-A “Recepción, evaluación y resolución de la Manifestación de Impacto Ambiental en su modalidad Regional. No incluye Actividad Altamente Riesgosa” (MIA-R) para su evaluación y resolución en materia de impacto ambiental del proyecto ante la secretaría, el día 5 de agosto de 2025, del que Animal Político tiene copia.
La DGIRA señaló en el documento resolutivo que, tras evaluar la Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad Regional (MIA Regional) sobre la ampliación del puerto de Manzanillo, en Colima, esta no sería aprobada por daños significativos al ecosistema.

Para el proceso de evaluación se solicitó la opinión técnica de las dependencias ambientales como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional para el Uso Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Dirección General de Conservación y Gestión de Mares y Costas de la Semarnat, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entre otros.
Además del Instituto de Ecología; el Instituto de Ingeniería y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Así como, autoridades estatal y local como el Ayuntamiento de Manzanillo.
El documento señala una serie de impactos ambientales, entre ellos la afectación directa de vegetación de manglar, especie sujeta a protección conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, y que conforme al artículo 60 Ter de la Ley General de Vida Silvestre especifica que su remoción, relleno, poda o alteración de su flujo hidrológico queda prohibido.
Además, pese a la alternativa propuesta para el proyecto se continúa considerando la remoción de vegetación de manglar, la cual forma parte de un ecosistema protegido normativamente, por su alta biodiversidad, valor ambiental y servicios ecológicos y de protección climática.
Otro de los impactos indica que durante la operación del puerto se anticipa una modificación en las condiciones fisicoquímicas del agua, lo que provocaría un deterioro progresivo del hábitat que conlleva una mayor pérdida de manglar estimada en zonas adicionales y la afectación de especies asociadas.
“La propuesta presentada no garantiza la conservación del ecosistema de manglar ni el mantenimiento de su funcionalidad ecológica a largo plazo”, se lee en el documento.
Los contaminantes químicos generados en el vaso II de la Laguna de Cuyutlán, derivados de la operación del puerto, aun con la alternativa del proyecto, también resultaría un problema para el ecosistema por una un alto potencial de dispersión hacia los vasos III y IV.

Asimismo, estas áreas forman parte de la propuesta para la creación del Área Natural Protegida con carácter de Área de Protección de Flora y Fauna en la denominada
“La contaminación resultante podría alterar la calidad del agua, afectando la reproducción de especies comerciales de peces y las zonas de alimentación de aves residentes y migratorias. Asimismo, existe un riesgo significativo de impacto negativo sobre la producción salinera local”, señala el documento.
Pese a que queda concluido el proceso de evaluación de materia ambiental sin la autorización al proyecto de ampliación del puerto de Manzanillo, la Administración del Sistema Portuario Nacional Manzanillo S.A. de C. V. deberá presentar una nueva Manifestación de Impacto Ambiental que sí incluya todos los impactos ambientales del proyecto.
La DGIRA señaló que “por lo antes expuesto, y derivado del análisis integral de la modificación propuesta al proyecto y de los elementos técnicos, ambientales y sociales descritos, se concluye que los cambios planteados rebasan el alcance originalmente planteado en la MIA-R”.
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Sin embargo, añadió que “con el objetivo de dar cumplimiento cabal al marco jurídico ambiental aplicable, así como de asegurar una toma de decisiones fundada, transparente y técnicamente sustentada, se considera procedente la presentación de una nueva Manifestación de Impacto Ambiental en su modalidad Regional, que incorpore de manera integral la totalidad de las obras, actividades y modificaciones propuestas, así como los estudios ambientales actualizados y necesarios para evaluar adecuadamente sus impactos y efectos acumulativos y sinérgicos”.
El proyecto “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo, en el Vaso II de la Laguna Cuyutlán, en Manzanillo, Colima” consistiría en la construcción de la nueva infraestructura portuaria que se ubicará en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán en el municipio de Manzanillo.
El diseño planteaba desarrollarse en dos etapas para la construcción de infraestructura. La primera, por ejemplo, se llevaría a cabo en un área de 11 ‘077,033.25 m². En cambio, la segunda etapa se realizaría sobre una superficie de 574, 697.03 m², según lo establecido en la MIA-Regional que presentó la empresa promovente.
De acuerdo con los análisis técnicos y la evaluación hecha en por la DGIRA, el proyecto corresponde a un conjunto de obras y actividades que se llevarían a cabo en una región ecológica, cuyos componentes ambientales aún conservan ecosistemas naturales que pudieran resultar afectados por los posibles impactos ambientales acumulativos, sinérgicos o residuales que ocasionará su desarrollo.
Además, para el desarrollo del proyecto se requería el cambio de uso de suelo en una superficie de 222.97 hectáreas (ha); de los cuales, 48.79 ha corresponden a selva baja caducifolia, 97.9 ha a manglar y 76.28 ha a vegetación halófita.
La propuesta inicial del proyecto pretendía derribar las Islas Cocodrilo I y II ubicadas en el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, sitio que comunidades, activistas, salineros, académicos y organizaciones defendieron en la consulta pública al señalar los posibles impactos que esta infraestructura traería al territorio.
Pese a que el promovente presentó una alternativa al interior del Vaso II del proyecto original, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat señaló en el resolutivo, la reconfiguración involucra nuevos impactos que no fueron considerados en la MIA-R.

“En este sentido, el proyecto requiere la elaboración de nuevos estudios ambientales, tales como modelaciones de la hidrodinámica del sistema lagunar con el nuevo diseño, que permitan evidenciar las posibles interacciones con los vasos adyacentes (Vasos I, III y IV) en términos de hidrodinámica y balance sedimentario, así como inventarios de flora y fauna terrestres para los sitios adicionales que serían impactados”, se expone en el documento resolutivo.
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Además, en cuanto a la implementación de medidas de prevención, mitigación y compensación necesarias para atender los posibles efectos e impactos ambientales derivados del desarrollo del proyecto, la DGIRA subrayó que de no implementarse estas acciones podrían generarse desequilibrios ecológicos graves, en los términos previstos por el artículo 3, fracción VI, del Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente en Materia de Impacto Ambiental.
Lo anterior se debe a que el área donde se pretende emplazar el proyecto, el Vaso II del sistema lagunar de Cuyutlán, forma parte de un conjunto de cuatro vasos interdependientes en cuanto a su dinámica hidrodinámica y de transporte sedimentario. En consecuencia, cualquier alteración no atendida adecuadamente podría desencadenar efectos en cascada que repercutan sobre la integridad de las cuatro unidades lagunares, ocasionando
La coalición “Salvemos la Laguna de Cuyutlán” celebró en sus redes sociales la decisión de la Semarnat al no aprobar la MIA-R de este proyecto.
“Hoy celebramos que la voz del pueblo sí importa. El resolutivo fue negativo para la ampliación del puerto, y eso demuestra que cuando defendemos nuestro territorio con amor, conciencia y unión, logramos cambios reales. Esta lucha no termina aquí: seguimos firmes por nuestra laguna, por nuestra tierra y por el futuro de quienes vienen detrás”, se lee en la cuenta oficial de la coalición.

Se trata de la declaración más contundente de un líder del territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense Donald Trump reactivara los planes para anexionarlo.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que su pueblo elegiría a Dinamarca antes que a Estados Unidos si se le pidiera que tomara esa decisión “aquí y ahora”.
Las declaraciones de Jens-Frederik Nielsen en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca son las más contundentes de un representante del territorio danés semiautónomo desde que el presidente de EU., Donald Trump, retomara su plan de apropiarse de la isla.
Trump afirma que Estados Unidos necesita “poseer” Groenlandia para defenderse de Rusia y China. La Casa Blanca ha sugerido comprar la isla, pero no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla.
Dinamarca es miembro de la OTAN y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que el uso de la fuerza militar supondría el fin de la alianza de defensa transatlántica.
A pesar de ser el territorio con menor densidad de población, la ubicación de Groenlandia entre América del Norte y el Ártico convierte a la isla en un lugar estratégico para los sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de embarcaciones en la región.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, alegando sin pruebas que está “llena de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Estados Unidos ya cuenta con más de 100 militares permanentemente estacionados en su base de Pituffik, en el extremo noroeste de Groenlandia, una instalación que está activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos existentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia.
Pero Trump declaró a los periodistas en Washington la semana pasada que un acuerdo de arrendamiento no es suficiente: Estados Unidos “tiene que ser propietario” y “la OTAN tiene que entenderlo”.
En la rueda de prensa de este martes en Copenhague, la capital danesa, Frederiksen no se anduvo con rodeos al condenar la “presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.
Advirtió que “hay muchos indicios de que la parte más difícil está por venir”.
El primer ministro groenlandés admitió que se enfrentan a una posible “crisis geopolítica”, pero subrayó que la postura de la isla es clara:
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”.
Y añadió: “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos”.
La rueda de prensa en Copenhague se celebró un día antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, viajen a Washington DC para reunirse con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Los aliados de Dinamarca en la OTAN, tanto los principales países europeos como Canadá, han mostrado su apoyo estos días con declaraciones que reafirman que “solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones”.
Subrayando que comparten el mismo interés que Estados Unidos en la seguridad del Ártico, han afirmado que esta debe lograrse de forma colectiva entre los aliados, incluido EE.UU.
También hicieron un llamamiento a “respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, que incluyen la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.
Las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron tras el uso de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela el pasado 3 de enero, para derrocar a su presidente, Nicolás Maduro.
Trump ya ofreció comprar la isla en 2019, durante su primer mandato presidencial, pero le respondieron que no estaba en venta.
En los últimos años, ha aumentado el interés por los recursos naturales de Groenlandia, incluidos los minerales de tierras raras, el uranio y el hierro, cuyo acceso se facilita a medida que el hielo se derrite debido al cambio climático.
Los científicos creen que también podría albergar importantes reservas de petróleo y gas.
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