
Para entender mejor
Ante la desaparición del doctor Leonardo Ariel Escobar Barrios, colaborador de la Ibero Puebla, en Apodaca, Nuevo León, con quien se tuvo la última comunicación el 2 de enero, la comunidad académica de su casa de estudios exige respuestas y hace énfasis en que las circunstancias de su detención y posterior desaparición siguen sin esclarecerse.
A sus 42 años de edad, Escobar Barrios estaba adscrito a la Ibero Puebla —ciudad en la que vive—, desde hace alrededor de un año en el área editorial, donde trabajaba en las publicaciones de la universidad, el seguimiento de la revista, la edición, el diseño, los contenidos y los procesos editoriales. Su formación correspondía al área de humanidades y su experiencia principal recaía en la labor editorial, cuenta en entrevista el maestro Simón Alejandro Hernández León, coordinador de la maestría en Derechos Humanos de la Ibero Puebla.

“Soy doctorando en Humanidades, con estudios de maestría en Estudios de Arte y Literatura, y profesional en Estudios Literarios. Me interesa la investigación sobre literatura latinoamericana del siglo XX y XXI y, desde las humanidades digitales, los archivos de escritor”, se describe a sí mismo Escobar Barrios en un perfil académico de hace un par de años, en donde consta su trabajo en diversas universidades y artículos académicos de Colombia y México.
El colaborador de la Ibero, originario de Colombia y en proceso de naturalización en nuestro país, estaba en el Aeropuerto Internacional General Mariano Escobedo, de Monterrey, Nuevo León, por un hecho circunstancial. Había viajado a su país de nacimiento para visitar a su familia durante las fiestas decembrinas, y para su regreso a Puebla, México, vía la capital del país, el mejor vuelo que encontró tenía escala en la ciudad del norte.
Cuando estaba ahí, su pareja, que radica en Baja California, conoció de una supuesta detención en el aeropuerto por una llamada telefónica que le hizo él mismo, desde un número desconocido con lada de Nuevo León. Al día siguiente, una nueva llamada llegó desde su celular personal. Durante esta, él mismo aseguró que estaba tratando de encontrar la forma de viajar de Monterrey a Puebla. Un par de horas más tarde todavía tuvo un par de conversaciones con una mujer que conocía en Colombia.
Sin embargo, ese mismo día, el 2 de enero de 2026, fue la última vez que se supo de él. El 5 de enero, su pareja decidió devolver una llamada al número desconocido del que había recibido la primera llamada de Leonardo, donde una mujer que respondió le comentó que no le podía dar mayor información sobre su paradero. Esa persona se identificó como adscrita a seguridad pública, sin precisar si en el nivel local o estatal.
El primer día de labores en la Universidad Iberoamericana, el 6 de enero, Escobar Barrios no se presentó a trabajar. Fue entonces cuando su pareja entró en contacto con las autoridades académicas, se ingresó un amparo por su detención, se presentó una denuncia en la Fiscalía General de la República en Baja California —para Nuevo León no se pudo hacer en línea—, mientras que el 7 y 8 de enero se levantaron los reportes correspondientes en la Comisión Nacional de Búsqueda y en la comisión estatal de Nuevo León.
Su colega Hernández explica que la única autoridad federal con la que, con el paso de los días, se pudo establecer comunicación fue el Instituto Nacional de Migración, en dos momentos diferentes. La última noticia por parte del comisionado este martes fue la reiteración de que ya habían revisado los videos donde consta que él atravesó con normalidad el filtro migratorio.
“Migración es, de las autoridades federales, la única que se ha acercado, y ha puesto información a disposición de la universidad, pero no tenemos información de otras autoridades que están en entornos del aeropuerto, particularmente la Guardia Nacional y las autoridades aeroportuarias; ha habido ese acercamiento al menos de migración”, relata.
Ante la falta de respuestas y noticias sobre el paradero de su colaborador, la Ibero Puebla convocó a una movilización este viernes 16 a las 9:30 de la mañana en el Ágora de la Universidad para elaborar material informativo y de exigencia. Del mismo modo, el maestro Hernández León presidirá una conferencia de prensa este jueves 15 en la explanada del Congreso de Nuevo León.
“Su presencia es una forma significativa de acompañamiento y exigencia colectiva frente a una situación que demanda verdad y justicia en un contexto nacional”, pide la convocatoria.

Comunicaciones extraoficiales de funcionarios de diversas dependencias locales y municipales apuntan que el colaborador de la Ibero habría estado en detención administrativa, con un arresto de 36 horas, y posteriormente fue puesto en libertad.
“Lo que la familia y también la universidad ha insistido es que se brinde la información de las condiciones de su detención y de su liberación; se nos ha informado que estuvo ahí, pero no se han esclarecido las condiciones en que se le detuvo y se le liberó”, reclama.
Apenas este miércoles por la mañana, Javier Enrique Flores Saldívar, fiscal general de Justicia del estado de Nuevo León, confirmó públicamente que la información con la que se cuenta en la carpeta de investigación es que Escobar Barrios fue detenido por elementos de la Guardia Nacional y puesto a disposición por faltas administrativas al municipio de Apodaca, de donde posteriormente salió y volvió al aeropuerto.
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“Se encontró la maleta como objeto perdido; estamos haciendo las investigaciones de pedir cámaras y todo lo necesario para investigar bien esos hechos. Los teléfonos no han dejado huella de antenas, se está en comunicación con la embajada colombiana, y estamos realizando esa actividad. Fue liberado el 2 de enero a las 7:30 de la mañana, de ahí aparece con nueva ropa en el aeropuerto, y se encuentra su maleta ahí como objeto perdido”, aseguró.
Las principales peticiones de la familia y la comunidad universitaria, subraya el académico —según lo dieron a conocer también en un comunicado reciente—, es la presentación inmediata con vida de su colaborador, que haya información de su paradero y que se deslinden las responsabilidades de quienes hayan participado en una detención que califica como atípica, irregular e ilegal, pues no existió un registro oficial en el sistema nacional.
Las universidades del @suj_contigo exigimos la presentación inmediata y con vida del Dr. Leonardo Ariel Escobar Barrios. Refrendamos nuestra disposición a colaborar con las instancias competentes. Continuaremos con el seguimiento puntual a las investigaciones. pic.twitter.com/MI3TpcC1FE
— IBERO Puebla (@IberoPuebla) January 13, 2026
“Es lo que más nos preocupa: que en este país las personas puedan ser detenidas sin que quede ninguna constancia, ningún registro oficial, cuando es algo que está establecido en la ley, e incluso viene de sentencias internacionales… Nos preocupa la prevalencia de esta práctica en el país, que ha sido señalada como una práctica generalizada por la gente que trabaja sobre la detención arbitraria, y hoy en carne propia la universidad es testigo de cómo puede detenerse a una persona sin ningún tipo de registro, y puede liberarse sin ninguna huella en el sistema”, apunta.

Irán ya ha vivido protestas antes, las más recientes en 2022, pero ¿por qué las manifestaciones actuales se consideran diferentes en alcance y objetivos?
Las protestas antigubernamentales en Irán, que, según corresponsales de la BBC y un funcionario iraní ya han dejado al menos dos mil muertos, han alcanzado un nivel nunca visto en los 47 años de historia de la República Islámica, según numerosos expertos y testigos presenciales.
Jiyar Gol, corresponsal de la BBC en persa, aseguró que el número de muertos debe ser de miles, y añade que, si bien el gobierno ya ha recurrido antes a la fuerza, esta vez no tiene precedentes.
La agencia de noticias Reuters, por su parte, informó que un funcionario de seguridad iraní afirmó que el número de muertos podría rondar las 2.000 personas. La fuente indicó que la estimación incluía tanto a personal de seguridad como a civiles, y culpó a “terroristas” de las muertes.
Mientras la gente sale a las calles en ciudades de todo el país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “dar duro donde más duele” si las autoridades reprimen a los manifestantes y ha afirmado que EE.UU. “está listo para ayudar”.
Si eso ocurre, las autoridades iraníes han prometido responder con ataques a los aliados e intereses estadounidenses en la región.
Pero ¿en qué se diferencian estas protestas —y la respuesta del gobierno iraní a los levantamientos— de las manifestaciones anteriores en el país?
Los expertos sostienen que la escala y la extensión de las protestas de este año no tienen precedentes.
El investigador en sociología Eli Khorsandfar afirma que, si bien se han producido manifestaciones en las principales ciudades iraníes, también se han extendido a pequeñas localidades, “cuyos nombres quizá muchos desconozcan”.
Irán ya ha vivido protestas. El llamado Movimiento Verde de 2009 lideró la protesta de la clase media contra el presunto fraude electoral. Aunque fue de gran magnitud, se centró en las grandes ciudades. Otras protestas importantes en 2017 y 2019 se limitaron a las zonas más pobres.
Las protestas recientes más comparables se produjeron en 2022, cuando estallaron manifestaciones tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, de 22 años.
La joven había sido detenida por la policía moral iraní por su forma de llevar el velo.
Esas protestas se intensificaron rápidamente tras la muerte de Amini, pero alcanzaron su punto álgido seis días después, según múltiples informes.
En cambio, las protestas actuales parecen más grandes, más amplias y parecen crecer de manera más consistente desde que comenzaron el 28 de diciembre.
Al igual que las protestas de 2022, los levantamientos actuales tienen sus raíces en un reclamo específico que pronto se transformó en demandas de un cambio sistémico profundo.
“El movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres. Pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones… Las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones que parecían económicas y, en muy poco tiempo, llegaron a transmitir mensajes compartidos”, afirma Khorsandfar.
A finales de diciembre, los comerciantes del bazar se declararon en huelga en el centro de Teherán, en respuesta a las fuertes fluctuaciones del tipo de cambio del rial iraní frente al dólar estadounidense.
Las protestas se extendieron a las regiones más pobres del oeste del país. Al igual que en 2022, las provincias de Ilam y Lorestán fueron algunos de los principales epicentros.
Hacia finales de diciembre, se llevaron a cabo marchas en las que participaron miles de personas mientras millones de iraníes, también de clase media, se enfrentaban a una grave crisis económica y a un rápido aumento de los precios. Desde entonces, la gente que marcha por las calles corea “¡Muerte al dictador!”.
Exigen la destitución del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y del régimen que preside.
Las protestas de 2022 parecieron no tener líderes y pronto se desvanecieron.
En cambio, las manifestaciones actuales cuentan con figuras —algunas como el exiliado Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979— que intentan moldear o liderar las marchas desde la distancia.
Esto podría explicar en parte por qué se mantienen durante más tiempo.
En las protestas actuales, los cánticos que exigen el regreso de los Pahlavi se han escuchado más que nunca.
Pahlavi se autoproclamó sha de Irán durante su exilio en Estados Unidos.
Sus llamamientos a corear consignas en las calles han sido ampliamente compartidos. Los jóvenes iraníes se han animado indirectamente a unirse a las manifestaciones a través de las redes sociales.
La magnitud de las recientes protestas en ciudades como Teherán demuestra la eficacia del llamamiento de Pahlavi.
Analistas afirman que, como resultado, la presencia de una figura conocida de la oposición parece haber reforzado para algunos manifestantes la idea de que existe una alternativa viable en caso de la caída del gobierno actual.
Otros indican que cualquier indicio de apoyo a Pahlavi no implica necesariamente un deseo de retorno a la monarquía.
Más bien, es una expresión de desesperación por encontrar cualquier alternativa al gobierno clerical, sobre todo ante la ausencia de figuras visibles y laicas de la oposición dentro del país.
Otro factor que distingue a las protestas de 2025, incluso de las de 2022, es Estados Unidos.
Las manifestaciones de este año, a diferencia de las anteriores, parecen contar con el apoyo de la Casa Blanca.
Trump ha amenazado con atacar las posiciones del gobierno en apoyo a los manifestantes, algo que nunca había ocurrido antes.
Durante el movimiento de protesta de 2009 contra el presunto fraude en las elecciones presidenciales, los manifestantes coreaban: “¡Obama, Obama, o con ellos o con nosotros!”.
El expresidente estadounidense Barack Obama, que asumió el cargo en 2009, lamentó más tarde no haber apoyado de forma más visible a los manifestantes en las calles en aquel momento.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo que las manifestaciones están siendo manipuladas por “los enemigos de Irán”.
Sin embargo, el problema para él es que su país tiene menos amigos que en los últimos años.
Las autoridades iraníes han perdido aliados clave: Bashar al Assad ha sido derrocado como presidente de Siria y Hezbolá en Líbano también se ha visto significativamente debilitado por la acción militar israelí.
A diferencia de las manifestaciones de 2022, las protestas de este año se concretaron meses después de la guerra de 12 días con Israel y de los posteriores ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
El periodista Abbas Abdi cree que estos incidentes brindaron a las autoridades iraníes la oportunidad de forjar cierto tipo de solidaridad y cohesión social, pero que el gobierno no la aprovechó.
Algunos expertos también sugieren que el duro golpe al ejército iraní el año pasado ha destrozado el aura y el prestigio de la Guardia Revolucionaria Islámica como principal institución militar del país ante los ojos de los iraníes.
Inspirándose en el espíritu de las manifestaciones de 2022, Khorsandfar ve un cambio duradero en las protestas actuales: en entrevistas con mujeres que salieron a las calles hace tres años, muchas le dijeron que su mayor logro fue superar el miedo a un estado represivo.
*Con información y análisis de BBC News Persian, BBC Global Journalism y Neda Sanij, periodista de Oriente Medio.
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