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Hotel Flamingos: de la época de esplendor a sus tres habitaciones disponibles en Acapulco tras Otis
Hotel Flamingos: de la época de esplendor a sus tres habitaciones disponibles en Acapulco tras Otis
Foto: Marlén Castro
3 minutos de lectura
Hotel Flamingos: de la época de esplendor a sus tres habitaciones disponibles en Acapulco tras Otis
Al Hotel Flamingos de Acapulco sólo le queda la fama. Otis arrasó con sus 36 habitaciones y todavía son evidentes los estragos. Para fin de año sólo tres habitaciones fueron habilitadas.
03 de enero, 2024
Por: Marlén Castro / Amapola Periodismo
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Sólo tres, de 36 habitaciones para la temporada de fin de año debido a los embates del huracán Otis, tuvo disponibles el Hotel Flamingos, conocido por sus paredes rosadas y su ubicación en uno de los acantilados de más altura del puerto de Acapulco.

El Flamingos, famoso porque era la guarida de la llamada Pandilla de Hollywood, tuvo tres décadas de esplendor y glamour, de 1950 a 1983, de acuerdo con folletos del hotel e inscripciones y fotografiadas colgadas en la hospedería.

La presencia de estrellas de cine, amigos de Johnny Weissmüller, su fundador, quien protagonizó las primeras versiones de Tarzán, el rey de la selva, de acuerdo con las cintas de Hollywood, dotaron a la zona que se conoce como Acapulco tradicional, del glamour y elegancia que atrajeron todo tipo de visitas al puerto.

La pequeña selva que rodea las habitaciones sigue devastada, aun así, es una de las mejores vistas para disfrutar de un atardecer en este punto del océano pacífico.

Miguel Ángel Lozano, uno de los pocos empleados de guardia en la hospedería, el primer día del 2024, come tranquilo en el restaurante de manteles estilo mexicano.

El servicio de comida no está disponible los lunes, pues con esfuerzo para seguir en pie, a pesar de los daños, el restaurante abrió hace un mes.

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Foto: Marlén Castro

No hubo servicio el primer día del año y varios clientes que querían disfrutar aquí el primer atardecer del 2024, lo resintieron. Llegaban a la hospedería felices y se regresaban con tristeza pues no había comida disponible.

De esos años de esplendor al Hotel Flamingos sólo le queda la fama. Otis arrasó con los últimos destellos de su gloria. Sus 36 habitaciones fueron devastadas. A dos meses y seis días del huracán categoría 5, a pesar de la limpieza de los mismos trabajadores, todavía son evidentes los estragos, y sólo tres habitaciones fueron habilitadas para finalizar 2023 y comenzar el año nuevo.

Los esfuerzos para rehabilitarlo son evidentes. Miguel Ángel Lozano cuenta que los mismos trabajadores lo están levantando. “Es nuestra fuente de trabajo y nos interesa que se recupere”, afirma.

El restaurante ya observa algunos cambios. Los troncos de las palmeras caídas sirvieron para reforzar el techo del restaurante y enfatizan el toque costeño desde donde se aprecia el azul intenso del océano pacífico.

Leer más: “No creo que en tres meses quede listo”: Hoteleros de Acapulco siguen sin información sobre apoyos para reconstrucción

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Foto: Emiliano Tizapa

Para colmo, Adolfo Santiago González, conocido como Fito, el heredero de Johnny Weissmüller de la hospedería, falleció el pasado 14 de diciembre, a los 90 años.

Fito estuvo en el hotel la noche y madrugada del huracán. No falleció producto de los daños, su casa en el mismo hotel, resistió los vientos huracanados de 270 y 320 kilómetros por hora, murió de una larga enfermedad y por la edad, a las seis semanas del fenómeno que destrozó su herencia.

El escenario es hostil para la hospedería, aun así, en Año Nuevo tuvieron una buena noticia. Se instaló como cada año, desde hace un par de décadas, un estadounidense que llega al Flamingos para huir del invierno en el norte del continente. Para los empleados significó la esperanza de que el hotel recuperará su esplendor.

Cada año, durante la época invernal, se hospedan varios clientes estadounidenses, canadienses y de países europeos. Ya llegó el primero. Esperan la confirmación de otros para atenderlos en las pocas habitaciones disponibles.

Esta nota fue publicada originalmente en Amapola Periodismo

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Cómo ser amable con los demás puede proteger tu organismo
8 minutos de lectura
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Al Hotel Flamingos de Acapulco sólo le queda la fama. Otis arrasó con sus 36 habitaciones y todavía son evidentes los estragos. Para fin de año sólo tres habitaciones fueron habilitadas.
20 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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A todos nos gustaría tener algunas formas rápidas y sencillas de mejorar nuestra salud, pero estamos inundados de consejos a menudo contradictorios.

Así que si vas a probar una sola cosa para mejorar tu bienestar mental y físico, ¿cuál podría ser?

Tal vez un poco de té verde para aumentar la capacidad cerebral o hacer una plancha durante unos minutos para regular la tensión arterial.

¿Y qué tal hacer unos pequeños actos de bondad para beneficiar a tu sistema inmunitario?

Son las 11:00 de la mañana y acabo de hacer algo que podría mejorar mi estado de ánimo, aliviar el dolor y también reducir la inflamación crónica: preparé una deliciosa taza de café para mi mujer, Claire, que adora el café a estas horas de la mañana.

Hacer una taza de café para alguien no va a cambiar radicalmente su salud. Pero sorprendentemente, los actos regulares de amabilidad pueden marcar una gran diferencia.

Obviamente, la amabilidad beneficia a quien la recibe. Pero una nueva investigación demuestra que la amabilidad también puede ser sorprendentemente beneficiosa para quien la practica.

Ser amable con regularidad puede aumentar la felicidad y reducir los síntomas de depresión y ansiedad.

Pero lo que me parece especialmente impresionante es que también parece tener un poderoso efecto en nuestro sistema inmunitario al reducir la inflamación.

Un pequeño experimento

A la vez que investigaba sobre cómo los actos de bondad mejorar la salud, quise hacer un pequeño experimento: convencer a Sam, un gestor de proyectos de Kent (Reino Unido) para que incluyera algunos actos de amabilidad más en su rutina diaria.

Para ello, primero le pregunté a Sam cómo va su estado de ánimo.

“Definitivamente fluctúa. Tengo un trabajo bastante estresante y puede llegar a agobiarme”, me cuenta.

Además, me dice que vive solo y “centrado en sí mismo”.

Le propongo como reto para la semana hacer tres gestos amables, tal vez escribir una nota a un amigo que necesita un poco de apoyo en este momento, o realmente cualquier cosa, pero tres cosas diferentes.

Acepta… ¿Cómo le irá? Lo iremos descubriendo a lo largo de este artículo.

Ilustración de un cerebro del que salen haces de luz.
Getty Images
Cuando somos generosos o cooperamos con los demás se activa una parte del cerebro: el núcleo estriado.

La activación del cerebro

Para empezar, hay estudios que demuestran que ser amable con los demás puede mejorar significativamente nuestro estado de ánimo.

En un estudio realizado en 2023, los científicos dividieron de modo aleatorio a distintas personas con depresión leve, ansiedad o estrés en tres grupos.

Un grupo realizó tres actos de bondad a la semana durante cinco semanas. A otro grupo se le pidió que fuera más sociable y el grupo final hizo una forma escrita de terapia cognitiva-conductual.

Los científicos descubrieron que, de las tres actividades, los actos de amabilidad tenían el mayor efecto sobre el estado de ánimo y reducían de modo significativo la ansiedad y la depresión.

¿Por qué y cómo la amabilidad mejora nuestro estado de ánimo?

El cerebro puede mostrar cuando alguien decide ser generoso o cooperar con los demás, ya que se activa una zona de él conocida como cuerpo o núcleo estriado.

Esta parte del cerebro responde a las cosas que pueden tener efectos gratificantes, como comer alimentos sabrosos.

Se cree que su estrato es la base biológica de ese calorcito de buenos sentimientos que obtenemos cuando somos amables.

Pero al hacer un escáner del cerebro se revela otra cosa igual de sorprendente: la amabilidad puede ayudar a aliviar el dolor.

En un estudio reciente, bastante macabro, se administró a los voluntarios dolorosas descargas eléctricas mientras decidían si donaban dinero o no. Los que donaron sintieron menos dolor.

Otro estudio descubrió que donar sangre dolía menos que sacarse sangre para un análisis, aunque la aguja fuera el doble de gruesa.

Los primeros días de Sam

Chequeo con Sam a mitad de semana cómo le va con sus gestos de bondad.

Me cuenta que ya hizo dos de los tres que le encomendé.

“Hice algo muy bonito por uno de mis amigos y por mi madre. Le escribí una nota larga y bonita de parte de mi padre, de mi hermano y de mí diciéndole lo mucho que la apreciamos. Se puso muy contenta”, me cuenta Sam.

Me dice que notó una diferencia en su estado de ánimo: “Me siento mucho más optimista de lo normal y también ha tenido efectos muy positivos en algunas de mis relaciones”.

Se sorprendió mucho ver cómo la gente apreciaba un gesto que surgió de la nada.

“Tengo muchas ganas de pensar en algo grande para mi último acto de bondad el final de la semana”, me dice.

Mujer mayor escribe una carta.
Getty Images
Escribir una pequeña nota a alguien también es un gesto amable que puede generar beneficios.

Más gratitud, menos estrés

Además del impacto de la amabilidad en el estado de ánimo y el dolor, existen investigaciones fascinantes sobre cómo ser amable con otras personas puede reducir las hormonas del estrés y la inflamación crónica, lo que puede beneficiar a tu salud en general.

La doctora Tristane Inagaki de la Universidad Estatal de San Diego, estudió los beneficios para la salud de la amabilidad y descubrió que puede reducir la inflamación crónica.

Para hacerlo, se realizó un estudio en adultos de entre 25 y 76 años a los que se les extrajo sangre y se les midió el nivel de interleucina-6 o IL6, un marcador inflamatorio.

Los voluntarios dijeron a cuántas personas y organizaciones brindaron ayuda, apoyo o amabilidad.

“Descubrimos que ser amable con más personas y organizaciones, como amigos y familiares, pero también ser voluntario, aunque sea sin recibir el mismo trato a cambio, se asocia con una menor inflamación”, apunta Inagaki.

La doctora señala que el tipo de inflamación que investiga en este caso no es la puntual que puede aparecer, por ejemplo, cuando nos hacemos un corte, sino la inflamación crónica o sistémica, que afecta a todo el cuerpo y aparece en la sangre.

Ante una infección, una lesión o toxinas, en general algo nocivo que puede hacerle daño a tu cuerpo, la inflamación surge como un proceso de tu organismo, de tu sistema inmune, para luchar contra esos males, como mecanismo para curarse a sí mismo.

Cuando la amenaza cesa, la inflamación debería parar. Pero si el sistema inmune no cesa, se produce una respuesta inflamatoria que puede ser crónica, que puede ser peligrosa porque se asocia a la pérdida de función de muchos procesos fisiológicos y patológicos.

Persona lleva la compra a otra persona hasta su casa.
Getty Images
¿Puedes imaginar tres actos amables para hacer en una semana?

“Sabemos que este tipo de inflamación conduce a una serie de diferentes enfermedades. Así que es bueno tener una menor inflamación sistémica. La inflamación crónica predice todas las enfermedades comúnmente conocidas, enfermedades cardiovasculares, cáncer o incluso depresión”, sostiene.

En otro estudio, Inagaki indagó sobre la relación entre la amabilidad y el estrés. Y, al igual que ocurrió con el caso anterior, en personas que habían hecho algún ejercicio práctico que implicaba mostrar amabilidad, posteriormente su respuesta fisiológica al estrés ante un estímulo fue menor, por ejemplo, tuvieron menor presión arterial, explica.

Y esto, a su vez, reduce la inflamación crónica.

“Hay un vínculo muy fuerte: aquellas personas que están más estresadas de modo crónico muestran una inflamación sistémica mucho mayor”, cuenta la doctora Inagaki.

Así, dice, “reducir el estrés y la inflamación son unos de los mayores beneficios de mostrar amabilidad”.

Cómo ponerlo en práctica

Pregunté a la doctora Inagaki por dónde recomendaría empezar a aquellas personas que quieren practicar y hacer más actos bondadosos.

Y es algo tan sencillo como lo que yo mismo hice con mi mujer: llevarle una taza de café.

“Se pueden hacer cosas en la vida diaria, dentro de casa. Llevarle un té o un café a un vecino. Tal vez hornees algo y se lo dejas en la puerta o lo llevas al trabajo. También puedes hacer favores a compañeros, pequeños detalles. Es algo que puedes hacer en tu vida cotidiana”, sostiene Inagaki.

Son gestos muy pequeños que suman y pueden tener un gran impacto.

Y la investigadora advierte: “No recomendamos gastar dinero. Se trata más bien de pequeñas cosas, pequeños esfuerzos”.

Y recomienda hacer tres tipos de cosas a la semana e ir variando esos actos amables. Por ejemplo, hacer algo tener un acto amable con la pareja, luego con otro miembro de la familia y después con un compañero de trabajo cercano.

Dos niñas dándose un abrazo.
Getty Images
La doctora Inagaki recomienda no gastar dinero en estos gestos. “Se trata de pequeños detalles”, dice.

El final de la semana de Sam

Pasados 7 días y tres actos de bondad en la vida de Sam, me cuenta que disfrutó todo el proceso y que eligió a su hermano como objeto para su último acto amable dentro de este pequeño experimento.

“Mi hermano lo ha pasado mal últimamente, así que cuidé de sus hijos durante un día para que él y su esposa se tomaran el día libre. Y sé que realmente lo apreció”, me explica.

Y también vio sus beneficios en carne propia.

“Afectó a mi vida de una manera bastante agradable. Definitivamente me divierto, es fácil conectar con algunas de las personas de mi vida después de hacer esto… Sin duda, es algo que quiero seguir haciendo”, sostiene.

Es estupendo ver cómo Sam disfrutó de su reto de amabilidad. Yo también intento incluir más actos amables en mi rutina diaria.

¿Por qué no intentarlo? Harás feliz a la otra persona y puede que reduzca tu inflamación crónica. Y ya está.

Es una cosa que puedes hacer ahora mismo, que realmente podría beneficiar a tu cuerpo y a tu vida.

* Este artículo es una adaptación del episodio “Be kind” de la serie “Just One Thing – with Michael Mosley” de BBC Radio 4. Si quieres escucharlo, haz clic aquí.

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