
La lucha que se gestó en la Plazuela de la Solidaridad fue por el agua. A ese punto de los Pedregales de Coyoacán, en la Ciudad de México, llegaron en abril de 2014 mujeres indignadas, enojadas por años de desabasto.
Ahí estaba Martha Elizalde, para quien ya era parte de su rutina caminar hasta una llave pública con su diablito y regresar con los pesados garrafones que apenas le alcanzaban para limpiar su casa y lavar la ropa de su familia. “Era algo preocupante”, recuerda sobre ese tiempo de escasez. “Sientes impotencia porque dices: ¿ahora qué hago?”.
Escucha el pódcast. CDMX: Cuando las mujeres se unen por el agua
Estaban también la maestra Carmen Trejo y su hija Natalia Lara, una universitaria que en ese tiempo estudiaba las carreras de Historia y Ciencias Sociales. Cansadas de que en su edificio no alcanzara el agua por más que la cuidaban, vivían con la incertidumbre de no saber si las pipas que pagaban con esfuerzo, junto con todos los vecinos, bastarían para poder asearse a la mañana siguiente. “Esa ansiedad carcome muchísimo”, dice Natalia.

El origen de los Pedregales se remonta a 1971, cuando miles de personas llegaron a asentarse en la zona y convirtieron ese terreno volcánico en su hogar. Durante años, se unieron contra el gobierno para proteger sus viviendas y contar con servicios básicos. Ahora tocaba defender su derecho al agua.
Bajo el gran árbol de la plazuela que se convertiría en el corazón de la lucha, una pequeña explanada libre de vehículos, las mujeres comenzaron a organizarse. Escogieron ese lugar porque ahí convergen tres colonias de los Pedregales —Ajusco, Santa Úrsula y Ruiz Cortines—, y porque en cinco calles a la redonda no había agua desde hacía tres meses. Era el epicentro del desabasto.
En las asambleas convocadas por la maestra Norma Piñón, acordaron enviar escritos al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) —la actual Secretaría de Gestión Integral del Agua— y al entonces jefe delegacional de Coyoacán, el perredista Mauricio Toledo. “Lo que peleamos”, señala Norma, “es que ya queríamos nuestra agua en nuestra llave”.
Las vecinas de Pedregales bloquearon varias veces el acceso al centro comercial Gran Sur para reclamar su derecho al agua. En la imagen, un cierre realizado en 2015. (Acción Comunitaria Pedregales)

Ante la falta de respuesta a sus demandas, decidieron que, para ser escuchadas por las autoridades, necesitaban generar un caos vial. No se moverían hasta que les dieran una solución. En octubre de 2014, cerca de 20 personas, la mayoría amas de casa armadas con lonas y pancartas, se plantaron en la avenida del Imán, la vía principal que conduce al centro comercial Gran Sur.
Al grito de “¡Queremos agua!” hicieron frente a automovilistas enojados, que les echaban el coche encima y les “mentaban a la mamá”; con sus cuerpos impidieron el paso de los camiones que llevaban materiales de construcción a las nuevas unidades habitacionales que se proyectaban en la zona. Habían comenzado a edificar las dos torres de High Park Sur en la colonia Pedregal de Carrasco, y en 2016 se sumaría el desarrollo Be Grand Alto Pedregal.
Las vecinas mantuvieron el bloqueo más de seis horas, sin hacer caso a los insultos. Ahí estaban Martha, Carmen, Natalia y Norma; juntas vieron llegar a los granaderos, enviados para proteger el centro comercial, no a las mujeres que luchaban por su derecho al agua. Ni el miedo ni el estrés consiguieron alejarlas; después de la policía se presentaron las autoridades y acordaron una primera mesa de trabajo.
Esa medida de presión fue decisiva para que arribaran a la Plazuela de la Solidaridad representantes del Gobierno de la Ciudad de México, de la hoy alcaldía de Coyoacán y de Sacmex. Temían a la movilización social, dice Natalia, a “tener que volver a vivir que se estén cerrando calles”.
Una y otra vez, las vecinas preguntaron por qué no tenían agua en sus hogares. Las reuniones eran ríspidas, recuerda Carmen: “Los ingenieros o los administrativos eran muy agresivos y hasta groseros”. Las mujeres sentían que automáticamente las descalificaban, como si pensaran: ¿para qué explicarles si no iban a entender? “Una violencia institucional que aguantábamos para saber qué estaba pasando con el agua”, dice Natalia.
Así pasó un año. El gobierno capitalino ganaba tiempo, sin proponer una solución. Cuando se desesperaban, las mujeres organizaban nuevos cierres de calles, a los que seguía una mesa de trabajo que, una vez más, no servía de nada. “En un principio, a lo mejor sí hay algún temor”, recuerda Norma sobre los bloqueos, “pero después ya no, y bien organizadas nosotras, pues nos dábamos fuerza”.
A mediados de 2015, los ingenieros de Sacmex, cansados de los reclamos, invitaron a las vecinas a recorrer los pozos de agua que abastecían a las más de 150,000 personas que viven en los Pedregales. “Vamos a llevarlas para que vean que sí hay agua y están locas”, les dijo uno.
Cada semana, Norma, Carmen, Martha y Natalia, junto con otras compañeras, partían desde la plazuela en la camioneta de los ingenieros para visitar los pozos y entender cómo funcionaba la infraestructura hidráulica. Entraban en los predios y revisaban esas grandes tuberías, con válvulas de presión y de cloración. Recorrieron, por lo menos, 27 pozos. Registraron cada dato —capacidad, nivel de presión, diámetro— y plantearon nuevas preguntas.
¿Quién cerraba las válvulas de la red para impedir que el agua llegara a sus casas? ¿Hacia dónde direccionaban el caudal? ¿Por qué no sufrían desabasto los centros comerciales y los nuevos conjuntos habitacionales?
En pozos como Moctezuma, Zapotecas, Nahuatlacas y Ajusco, las vecinas pudieron comprobar que había agua; fluía con fuerza por las tuberías, pero no llegaba a sus hogares. “Abrían la llave y salía un borbotón de agua”, cuenta Martha. “Decíamos: ‘Sí hay agua; entonces, ¿por qué no tenemos?’”.
Natalia registró en un mapa, con puntos verdes, la ubicación de los pozos, siempre cercanos a megadesarrollos inmobiliarios “para ricos”, mientras que los puntos azules marcaban el desabasto que sufrían los habitantes más antiguos de los Pedregales. Así descubrieron que la alcaldía manipulaba las válvulas para favorecer a esas zonas exclusivas. “Veíamos que los pozos con menos capacidad o menos presión estaban justo en las colonias populares”.

Un año antes de las elecciones para la Jefatura de Gobierno, en marzo de 2017, Natalia y sus vecinas se reunieron con las autoridades del gobierno y de la alcaldía, y con personal de Sacmex, para mostrarles el mapa y sus hallazgos. Esas mujeres que, durante años, habían sido desautorizadas por ser “amas de casa”, ahora les mostraban, sin posibilidad de error, cómo se vinculaban los pozos con los puntos críticos de desabasto.
“Les empezamos a decir: oigan, en las partes altas no está llegando el agua porque se está quedando abajo, donde están los megaproyectos”, recuerda Natalia.
Y no solo eso. Pudieron demostrar que los funcionarios de la alcaldía habían convertido el agua en un botín electoral. La estrategia era simple: cerraban las válvulas de los pozos, y luego los líderes vecinales condicionaban el envío de pipas. En las colonias que les garantizaban su voto no había problemas de escasez.
Los funcionarios perredistas reaccionaron con enojo, acusaron a las mujeres de estar aliadas con sus opositores políticos. “Empezaron casi a difamar, a decir que nos pagaban por hacer eso”, dice Carmen.
Al día siguiente de la reunión, Natalia hizo públicas las denuncias en varios periódicos. Acusó a la Alcaldía de Coyoacán de corrupción en el manejo del agua; en respuesta, su entonces titular, Valentín Maldonado, publicó una carta en la que responsabilizaba a la Comisión Nacional del Agua y a Sacmex de la distribución.
Una semana después del fallido encuentro, Sacmex comunicó a Carmen que iban a contar con el suministro de agua en sus hogares tres veces por semana: “En ese momento dijimos: ‘Bueno, es una solución parcial’”. Hasta la fecha, el arreglo se ha mantenido: “A la semana, tenemos tres días de agua y, eso sí, todo el día y mucha agua”, asegura Norma.
El trabajo de las vecinas de los Pedregales fue el detonante para que, en marzo de 2018, el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera reconociera la manipulación de las válvulas con fines políticos. Informó que Sacmex había detectado cierres de agua en 50 puntos de las alcaldías Venustiano Carranza, Iztapalapa, Azcapotzalco, Iztacalco, Benito Juárez y Coyoacán.
Norma, Martha, Carmen y Natalia ganaron la batalla por el agua, pero su lucha no ha terminado. Desde la cooperativa Acción Comunitaria Pedregales, fundada en 2018, persisten en sus demandas por un acceso justo al agua, y denuncian su “saqueo” en favor de empresas y desarrollos inmobiliarios.
En la Plazuela de la Solidaridad, entre el sonido de los pájaros, realizan talleres y convivios, para que quienes habitan en los Pedregales no olviden que ese espacio público es también su “refugio”.
Juntas, estas mujeres empoderadas que convirtieron el coraje en acción, apuestan por una organización permanente, dispuestas a enfrentar otros desafíos. “No queremos soltar esa esperanza”, dice Natalia, “ese aferrarnos a seguir construyendo algo”.
Esta historia es la versión escrita del pódcast “Ciudad de México: Cuando las mujeres se unen por el agua”, cuya investigación y guion fueron realizados por Natalia Lara y Mariela Segura. Forma parte de la serie “Periodismo de lo posible: Historias desde los territorios” —proyecto de Quinto Elemento Lab, Redes A. C., Ojo de Agua Comunicación y La Sandía Digital—, que también puede ser escuchada aquí: https://periodismodeloposible.com/

Aquí te presentamos los avances del año en materia de clima y naturaleza que quizás te hayas perdido.
El contexto medioambiental de este año es familiar: las emisiones están aumentando y la naturaleza sigue disminuyendo. Pero, aun así, ha habido momentos positivos en 2025.
La acción dirigida en energía limpia, conservación y derechos indígenas ha dado lugar a resultados positivos tangibles para el clima y la naturaleza.
Estos avances silenciosos a veces pasan inadvertidos, así que aquí va un repaso a 6 hitos alcanzados este año.
La energía eólica, solar y otras fuentes renovables superaron al carbón como la principal fuente mundial de electricidad este año.
El crecimiento global de las renovables está impulsado por China, que está ampliando masivamente su producción de energía limpia y dominando las exportaciones de tecnologías de energía limpia.
Además del enorme crecimiento de la energía solar, China incluso está aprovechando la energía de las tormentas extremas con parques eólicos resistentes a tifones.
Otros países también han experimentado avances notables gracias al viento.
En Reino Unido, una revisión de 2025 concluyó que la eólica se había convertido en la mayor fuente de energía individual el año anterior, cubriendo aproximadamente un tercio de la demanda, mientras que el carbón prácticamente ha desaparecido como fuente de energía.
Reino Unido también está avanzando en cómo almacenar energía limpia cuando no sopla el viento (o cuando el Sol no brilla) al comenzar a construir la mayor instalación de almacenamiento de baterías de aire líquido del mundo en el norte del país.
A nivel mundial, la tasa de crecimiento de la capacidad de energía renovable se está acelerando en más del 80% de los países.
Para 2030, la capacidad total de energía renovable está en camino de duplicarse en comparación con los niveles actuales, según la Agencia Internacional de la Energía.
Gran parte de ese crecimiento se debe a China. Como resultado de su impulso por la energía limpia, China vio caer sus emisiones de CO₂ este año por primera vez, según un análisis para Carbon Brief, con una disminución en los 12 meses hasta mayo de 2025.
Aunque aún es pronto, indica que las emisiones del país podrían estar alcanzando su punto máximo, y la tendencia parece mantenerse hasta la última parte del año, según un segundo análisis del Carbon Brief.
China también actualizó su compromiso de reducir las emisiones, aunque muchos otros países no presentaron sus nuevos compromisos antes de las negociaciones climáticas de la ONU.
En general, el auge mundial de la energía limpia está creando las condiciones para un pico y descenso global en el uso de combustibles fósiles relacionados con la energía, según un informe del think tank energético global Ember.
Aunque el crecimiento de la energía limpia es rápido y acelera, no es lo suficientemente rápido para evitar niveles peligrosos de cambio climático.
Casi 2/3 de los océanos del mundo son aguas fuera de juridicciones nacionales.
Actualmente, solo el 1% de esta vasta área está protegida, pero eso está a punto de cambiar.
Tras décadas de negociaciones, en 2023 se alcanzó un acuerdo global para proteger los mares que fue finalmente ratificado por suficientes países en septiembre de 2025 para que pueda entrar en vigor.
Este Tratado de Alta Mar se compromete a destinar el 30% de estas aguas a Áreas Marinas Protegidas (AMP): partes del océano dedicadas a la protección de hábitats, especies y ecosistemas marinos saludables.
Los océanos en aguas nacionales también han recibido protecciones adicionales.
Este año se estableció la mayor AMP del mundo en Tainui Atea, Polinesia Francesa: la AMP tendrá como objetivo proteger 1.100.000 km² de océano.
Este año, Brasil fue el anfirtrión de la COP30, la primera conferencia global de la ONU sobre el clima que tuvo lugar en la selva amazónica, y convirtió a los bosques en una plataforma clave.
Las negociaciones de noviembre en Belém, Brasil, fueron apodadas la “COP del bosque”.
Aunque Brasil no estuvo a la altura del nombre, el país sí anunció planes para una “hoja de ruta” para implementar un compromiso previo de acabar con la deforestación para 2030.
Fue apoyada por más de 90 países, aunque existe fuera del texto formal de la cumbre y su estatus legal sigue siendo incierto.
Brasil también estableció una plataforma de financiación para proteger las áreas forestales existentes llamada Instalación Forestales Tropicales Permanentes (TFFF).
Su objetivo es garantizar que el mantenimiento de los bosques tropicales se valore más que su destrucción, con recompensas económicas para quienes hayan tomado medidas exitosas y verificadas para mantener sus bosques en funcionamiento.
Es un enfoque diferente al de muchos otros fondos forestales, que tienden a recompensar la reducción de emisiones en lugar de las áreas de bosque mantenidas. Su objetivo es de US$125.000 millones, aunque las promesas al fondo hasta ahora han alcanzado solo los US$6.700 millones.
Los datos oficiales de Brasil muestran que la deforestación en su parte del Amazonas cayó un 11% en los 12 meses previos a julio de 2025, hasta la tasa más baja en 11 años.
La deforestación también disminuyó en su delicado ecosistema del Cerrado, otro punto caliente de biodiversidad. De manera similar, la ONG independiente Imazon encontró que la tala forestal en la Amazonía brasileña fue un 43% menor en octubre de 2025 que en octubre de 2024.
A nivel mundial, las tasas anuales de deforestación fueron un 38% menores en el periodo 2015-25 en comparación con 1990-2000, según un informe de la ONU de 2025, con más de la mitad de los bosques ahora cubiertos por planes de gestión a largo plazo.
Unas 10,9 millones de hectáreas (26,9 millones de acres) siguen siendo despejadas a nivel mundial cada año, según indicó.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ), considerada el tribunal más alto del mundo, emitió este año una decisión histórica, que allanó el camino para que los países se demanden mutuamente por cambio climático.
Esta medida podría ayudar a las naciones gravemente afectadas por el cambio climático a emprender acciones legales contra los países contaminantes.
La sentencia no es vinculante para el tribunal en sí ni para los tribunales nacionales, pero los expertos afirman que las conclusiones de la CIJ tienen un peso significativo y podrían influir considerablemente en la forma en que se gestionan los casos climáticos en otros lugares.
Varias especies en peligro de extinción experimentaron un regreso notable este año.
Antes cazadas por sus huevos y sus conchas decorativas, las tortugas verdes han sido rescatadas del borde de la extinción.
Sus poblaciones se recuperaron gracias a décadas de esfuerzos de conservación, desde la liberación de crías en las playas hasta la reducción de capturas accidentales en redes de pesca.
Este año, la especie pasó de clasificarse como “en peligro” a “de menor preocupación” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Florida, por su parte, vio una temporada récord de anidación de tortugas marinas, con más de 2.000 nidos de tortuga laúd.
Mientras tanto, India alberga ahora al 75% de los tigres del mundo, habiendo duplicado su población de tigres a más de 3.600 en poco más de una década.
Este año, los pueblos indígenas fueron reconocidos formalmente a nivel de la ONU como líderes en la protección y gestión del planeta.
La parte final de la cumbre de biodiversidad COP16 de la ONU, celebrada en febrero, vio a los pueblos indígenas obtener una voz oficial en la toma de decisiones globales sobre conservación.
El acuerdo de un nuevo comité permanente consagró este derecho, reemplazando el estatus informal y simbólico de los pueblos indígenas en las conversaciones por algo duradero y formal.
Se hizo hincapié en la importancia del conocimiento ancestral que se llevó a la conferencia climática COP30 en Brasil. Aquí, las voces indígenas estuvieron representadas por su mayor delegación en la historia de la COP.
Las victorias durante la cumbre climática incluyeron la adopción de nuevos compromisos de financiación y para reconocer los derechos territoriales indígenas. Solo en Brasil se crearon 10 nuevos territorios indígenas.
Pero persisten preocupaciones de que las promesas no se traducirán en un cambio real y que las amenazas a muchas comunidades indígenas siguen en marcha.
Durante la conferencia, Survival International informó sobre la muerte violenta de un líder guaraní Kaiowá en el sur de Brasil.
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