
El Gobierno de la Ciudad de México anunció este miércoles una inversión de 490 millones de pesos para procesar al menos 4 mil 400 toneladas diarias de residuos, con lo que busca reducir en 50% el envío de basura a rellenos sanitarios hacia 2030.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, presentó el programa “Ciudad Circular, Basura Cero”, que contempla la modernización de la planta de composta del Bordo Poniente, la construcción de cuatro nuevas plantas en el sur de la capital, dos plantas adicionales de selección de residuos inorgánicos, y una planta de reciclaje de llantas con capacidad para transformar unas 250 mil unidades al año.
Sobre la inversión, Brugada detalló: “Estamos haciendo una inversión de 405 millones de pesos en plantas de composta y en plantas de llantas (…) y, además, 85 millones de pesos en camiones, en los 34 camiones que estamos adquiriendo”.
La jefa de Gobierno aseguró que esta inversión equivale al 37% de lo que la ciudad gasta actualmente en rellenos sanitarios, por lo que se espera un retorno financiero en aproximadamente un año.

La funcionaria expuso que la infraestructura de procesamiento de la ciudad recibe 8 mil 500 toneladas diarias de basura, de las cuales 82% termina en rellenos sanitarios. De ese volumen, 56.7% corresponde a residuos orgánicos —aproximadamente 4 mil 804 toneladas al día—, pero la infraestructura solo procesa mil 172 toneladas. Con la ampliación, la capacidad aumentará a 2 mil 600 toneladas diarias, es decir, más de la mitad de lo orgánico generado en la capital.
Así, según las cifras proporcionadas por las autoridades capitalinas, la ciudad alcanzará un procesamiento diario total de 4 mil 400 toneladas de residuos, resultado de sumar 2 mil 600 toneladas de residuos orgánicos —que incluyen la modernización de la planta del Bordo Poniente y cuatro nuevas plantas de composta— a las mil 800 toneladas de residuos inorgánicos que ya pueden procesarse en la infraestructura existente.
El plan también prevé 10 módulos de carbonización hidrotermal, que producirán fertilizante y carbono.
Asimismo, a partir de octubre, el gobierno capitalino lanzará una campaña masiva para fomentar la separación de residuos en tres fracciones: orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, medida busca facilitar el aprovechamiento de materiales y reducir el volumen de basura que se envía a rellenos sanitarios.
Como parte del programa, se implementará un esquema de incentivos comunitarios, mediante el cual la ciudadanía podrá canjear residuos reciclables —como envases de PET— por vales de consumo en productos o servicios.

De manera paralela, se lanzará una política de fiscalización dirigida a los grandes generadores de residuos, definidos como aquellos que producen más de 50 kilogramos de basura diarios. Estos establecimientos estarán obligados a garantizar la separación de sus desechos y a cubrir los costos de manejo correspondiente, como parte de su responsabilidad ambiental.
Aunado a esto, comenzará a operar la Agencia de Gestión Integral de Residuos, que centralizará la administración y el monitoreo de los desechos en la capital.

El mandatario ucraniano afirma que en las negociaciones persisten problemas difíciles, mientras Rusia sigue llevando a cabo nuevos ataques contra instalaciones energéticas del país invadido.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirmó que Estados Unidos desea que la guerra con Rusia termine en junio, y añadió que ambas partes fueron invitadas a ese país para conversar la próxima semana.
“EE.UU. propuso por primera vez que los dos equipos negociadores, Ucrania y Rusia, se reunieran en EE.UU., probablemente en Miami, dentro de una semana. Confirmamos nuestra participación”, declaró el mandatario.
No hubo comentarios inmediatos de Washington ni de Moscú, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, ha estado presionando para que se ponga fin al conflicto desde que asumió el cargo hace más de un año.
Mientras tanto, Rusia ha continuado sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, provocando nuevos apagones generalizados durante el gélido invierno.
En declaraciones publicadas el sábado, Zelensky informó a la prensa sobre lo ocurrido durante la segunda ronda de conversaciones de paz mediadas por EE.UU. en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), que finalizaron el viernes sin ningún avance.
Zelensky afirmó que “los asuntos difíciles siguen siendo complejos”, incluyendo las concesiones territoriales con las que se presiona a Ucrania para que las haga.
El mandatario dijo que las partes discutieron, por primera vez, la posibilidad de una reunión trilateral entre líderes, no solo representantes, pero advirtió que “se necesitan elementos preparatorios para ello”.
Al preguntársele si se había fijado un plazo para un acuerdo, el líder ucraniano respondió: “Los estadounidenses dicen que quieren tener todo listo para junio”.
“¿Por qué antes de este verano? Entendemos que sus problemas internos tendrán un impacto”, agregó Zelenski sin dar más detalles sobre cuáles son esos problemas.
Mientras las gestiones diplomáticas siguen, también continúan los ataques rusos contra la infraestructura energética de Ucrania.
“Criminales rusos llevaron a cabo otro ataque masivo contra las instalaciones energéticas”, escribió el ministro ucraniano Energía, Denys Shmyhal, en Telegram.
Las subestaciones, que controlan el flujo eléctrico, y las líneas eléctricas aéreas que “forman la columna vertebral de la red eléctrica de Ucrania” fueron atacadas, afirmó Shmyhal.
También fueron atacadas centrales eléctricas, aseguró el funcionario.
El operador estatal de energía de Ucrania, Ukrenergo, declaró que “el déficit energético aumentó significativamente” como resultado de los últimos ataques.
Shmyhal afirmó que se había solicitado a la vecina Polonia suministros eléctricos de emergencia.
Por su parte, Zelensky escribió en redes sociales que el ataque del viernes por la noche involucró a más de 400 drones y 40 misiles. Los sistemas de defensa aérea interceptaron la mayoría, pero no todos, admitió el ejército ucraniano.
“Los principales objetivos fueron la red eléctrica, las instalaciones de generación y las subestaciones de distribución”, declaró, añadiendo que se habían reportado daños en al menos cuatro regiones.
En la región occidental de Lviv, la central eléctrica de Dobrotvir fue atacada, dejando a miles de personas sin electricidad, según el jefe regional, Maksym Kozytskyi.
Al menos 6.000 personas se quedaron sin electricidad debido a los cortes de luz programados cada hora, añadió.
La central eléctrica de Burshtyn también fue atacada en la cercana región de Ivano-Frankivsk.
DTEK, que gestiona las centrales de Dobrotvir y Burshtyn, declaró que se trataba del décimo “ataque masivo” contra sus centrales eléctricas desde octubre de 2025.
“En total, las centrales térmicas de DTEK han sido atacadas por el enemigo más de 220 veces desde el comienzo de la invasión a gran escala”, añadió la compañía en Telegram. Rusia lanzó su operación hace casi cuatro años.
Se reportó la muerte de una persona en la región de Rivne y varias heridas en Zaporizhia. El presidente de Rivne, Oleksandr Koval, afirmó que también hubo daños en viviendas e infraestructuras críticas.
En Kyiv, los residentes volvieron a refugiarse en estaciones de metro.
“Nos obligan a vivir en condiciones inhumanas. Sin calefacción, sin electricidad”, declaró a Reuters, Oksana Kykhtenko, una de las refugiadas en el subterráneo.
Un ataque con drones en la ciudad de Yahotyn, a unos 10 kilómetros de distancia de la capital, provocó un incendio en un complejo de almacenes, según informaron los servicios de emergencia ucranianos.
Ucrania también ha atacado a Rusia, en específico una fábrica de componentes de combustible para misiles en la región occidental de Tver, según informes de prensa que citan a funcionarios de seguridad ucranianos.
Más al sur, en la región de Saratov, un depósito de petróleo también fue atacado, según Ucrania.
Rusia no ha hecho comentarios sobre ninguno de los últimos ataques.
Moscú reanudó sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania el lunes, tras una pausa de una semana que el presidente estadounidense, Donald Trump, había pedido a Vladimir Putin ante el intenso frío en Ucrania.
DTEK afirmó que los ataques combinados con misiles y drones causaron “el golpe más contundente” a la infraestructura en lo que va de año.
“Moscú debe ser privada de la capacidad de usar el frío como palanca contra Ucrania”, escribió Zelenski en la red social X el sábado, en respuesta a los últimos ataques.
Rusia también ha acusado a Kyiv de no tomarse en serio la búsqueda de una paz duradera. El ministro rusos de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, culpó el viernes a Ucrania del tiroteo contra un general de alto rango del ejército ruso, afirmando que su objetivo era “interrumpir el proceso de negociación”.
Aún se desconoce quién estuvo detrás del tiroteo.
Unos 55.000 soldados ucranianos han muerto desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022, declaró Zelensky a principios de esta semana.
Por su parte, la BBC ha confirmado los nombres de casi 160.000 personas que han muerto combatiendo del lado ruso.
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