
En el municipio de Tula de Allende, Hidalgo, se han registrado 10 homicidios dolosos en los siete días que van del año, de acuerdo con información oficial y reportes periodísticos de medios locales.
La mañana del sábado 3 fueron localizadas tres personas muertas, dos mujeres y un hombre, sobre un camino de terracería en la zona de Héroes de Carranza, mientras que el domingo 4 se reportó el asesinato de otro hombre.
Ayer, 6 de enero, otras dos personas, un hombre y una mujer, murieron tras ser atacados a tiros cuando viajaban a bordo de una camioneta, la cual se impactó en una barda sobre la avenida Lázaro Cárdenas de la colonia Jalpa.
En tanto, este miércoles 7 se registraron dos hechos de violencia en el municipio: primero, un grupo de sujetos armados ingresó a un domicilio en la localidad de Michimaloya y dispararon contra los habitantes, dejando como saldo tres muertos: un adulto mayor, su esposa y su hija, y una menor de edad herida, quien fue trasladada al Hospital Regional Tula–Tepeji.

Horas más tarde, se reportó la presencia de un hombre tirado junto a una motocicleta sobre la carretera Tula–Jorobas, quien presentaba múltiples impactos por disparos de arma de fuego y ya no contaba con signos vitales.
En cuanto a detenidos, este martes se reportó un enfrentamiento entre elementos de la Guardia Nacional y civiles armados, quienes no se pararon cuando les marcaron el alto y atacaron a los agentes, por lo que éstos respondieron, dejando como saldo un presunto agresor muerto y dos detenidos.
Tras los hechos de este miércoles y luego de que se desplegara un fuerte operativo de seguridad, seis personas, originarias de Campeche y Jalisco, fueron detenidas y se les aseguraron armas, vehículos y equipo táctico.

Este martes, el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, dijo que es “preocupante” la situación de violencia que está ocurriendo en Tula, y que la mayoría de las víctimas son personas que estaban involucradas en delitos, principalmente el robo de hidrocarburos, conocido como “huachicol”.
“Afortunadamente (las víctimas), dentro de lo penoso, lo desafortunado que es que una persona pierda la vida, están siendo mayormente, o casi en su totalidad, personas que están involucradas con las actividades delictivas, por eso también hay que ser muy cuidadoso en lo que se menciona”, señaló el mandatario a medios de comunicación.
Durante el año pasado, en Tula de Allende se registraron 41 asesinatos, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El último hecho de violencia del 2025 en la demarcación fue el homicidio de tres personas que viajaban en una camioneta en la colonia San José el 31 de diciembre.

La estimulación cerebral se ha utilizado durante mucho tiempo para tratar enfermedades como el párkinson y ahora se está probando para otras afecciones como la pérdida de memoria.
¿Tienes una larga lista de la compra que necesitas recordar? ¿O los nombres de los invitados a una reunión importante?
Existen trucos de memoria que se usan para entrenar el cerebro y que funcione mejor: el llamado método “software” para mejorar la capacidad mental.
Pero ¿podríamos también usar hardware, es decir, dispositivos que le dan un impulso eléctrico al cerebro?
Hasta ahora, esta tecnología se ha desarrollado para ayudar a restaurar la función cerebral en ciertas afecciones neurológicas.
La estimulación cerebral profunda (ECP) es un ejemplo: una técnica compleja que se ha utilizado durante muchos años para tratar a personas con trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson.
La profesora Francesca Morgante, de la Universidad City St George’s de Londres, ha observado el impacto de la estimulación cerebral profunda (ECP) en sus pacientes.
“[La ECP] se considera para aquellas personas cuya medicación no logra controlar los síntomas”, le dijo al programa CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
En la enfermedad de Parkinson, las células que producen dopamina, el mensajero químico, se mueren.
La dopamina es necesaria para la señalización en las partes del cerebro que controlan los movimientos corporales. Sin suficiente dopamina, quienes padecen Parkinson pueden experimentar síntomas como temblores, rigidez y lentitud en los movimientos.
La enfermedad empeora con el tiempo y actualmente no tiene cura.
La ECP consiste en implantar quirúrgicamente un generador de pulsos bajo la piel, por lo general justo debajo de la clavícula. Este se conecta a cables o electrodos que se insertan en las áreas cerebrales afectadas para estimularlas con una pequeña corriente eléctrica.
El dispositivo actúa como un marcapasos cerebral, explica Morgante, ayudando a restablecer la señalización cerebral normal.
Si bien la estimulación cerebral profunda puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas del párkinson, no siempre es eficaz.
Las formas en que la vasta red de neuronas se envían señales eléctricas entre sí son complejas y, hasta el momento, no se comprenden del todo.
“Hay muchos más síntomas que solo temblores y problemas de movilidad”, afirma la Dra. Lucia Ricciard, también de la Universidad City St George de Londres. “Incluyen síntomas como depresión, ansiedad, falta de motivación, problemas de memoria y dificultades para dormir”.
Y añade que los estudios sugieren que la estimulación cerebral profunda también puede ayudar a aliviar algunos de estos síntomas, como la depresión y la ansiedad, pero se necesita más investigación.
Además, existen consideraciones individuales. Cada cerebro es altamente complejo y único, por lo que no existe un enfoque que sirva para todos.
Los cables implantados que se utilizan en la ECP constan de múltiples segmentos independientes que se conectan a diferentes neuronas.
Los expertos deben determinar qué segmentos estimular para lograr el mayor impacto en los síntomas del paciente.
“La decisión de cuál activar y con qué parámetro en términos de frecuencia, amplitud y pulso: hay muchos aspectos que debemos considerar”, afirma Ricciard.
Este proceso de calibración personalizado, tradicionalmente realizado mediante ensayo y error, está mejorando constantemente, especialmente ahora que la IA puede sugerir qué combinaciones son las mejores para cada cerebro.
No está muy claro aún si la estimulación cerebral sirve para mejorar otras funciones como la memoria. Sin embargo, eso es actualmente objeto de investigación.
La memoria humana se centra en una región cerebral llamada hipocampo.
Este recibe información de otras partes del cerebro, como el olor, el sonido y la imagen de una experiencia, y la convierte en un código que se almacena a corto o largo plazo, según explicó el Dr. Robert Hampson, experto en memoria de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos.
Hace varios años, su equipo realizó experimentos con pequeños roedores, a los que les dio una tarea que requería el uso de la memoria, y observó la aparición de patrones eléctricos específicos antes de que el animal decidiera qué hacer.
“Si la rata de laboratorio va a girar a la izquierda, obtengo un patrón que llamo ‘izquierda’, y si va a girar a la derecha, obtengo un patrón que llamo ‘derecha'”, explicó Hampson.
“Descubrimos que existen patrones asociados con el correcto funcionamiento de la memoria y con su posible fallo”, afirmó.
Hampson empezó a preguntarse si sería posible influir en estos patrones y “reparar la memoria cuando falla”.
Su equipo fue pionero en las primeras pruebas en humanos de un dispositivo llamado prótesis neural hipocampal, aunque Hampson lo describió como “más como una muleta o un yeso” que como una prótesis.
Similar a la ECP, implica la implantación quirúrgica de numerosos electrodos, esta vez dirigidos al hipocampo.
La tecnología aún no está completamente desarrollada. Por lo tanto, en lugar de un marcapasos, los electrodos están conectados a una gran computadora externa que puede enviar y recibir señales del cerebro.
“Intentamos restaurar la función cuando esta se debilita o se pierde”, afirmó.
Los primeros indicios son prometedores al probarse en personas con epilepsia.
“Observamos una mejora del 25% al 35% en la capacidad de retener información durante este tiempo, de aproximadamente una hora a 24 horas”, comentó Hampson. “Esto se observó en los sujetos que presentaban mayores problemas de memoria al inicio de la prueba”.
Esta tecnología podría algún día ayudar a quienes padecen problemas de memoria como el alzheimer, según Hampson.
Pero, ¿se podría mejorar el cerebro de cualquier persona, no solo de quienes padecen enfermedades degenerativas?
Hampson cree que aún tenemos mucho que aprender sobre por qué la memoria de algunas personas funciona mejor que la de otras.
“No necesariamente tenemos suficiente información para decir: ‘¿Podemos mejorar (el cerebro) más allá de lo normal?'”, afirmó.
Y, por supuesto, existen obstáculos éticos que considerar, además de los riesgos de la propia cirugía cerebral.
“La memoria es la esencia que nos define, y lo único que no queremos es cambiarla”, comentó Dr. Hampson.
*Este artículo está basado en un episodio de CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
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