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¿Podrán navegar las tortugas marinas entre las amenazas de los humanos?
¿Podrán navegar las tortugas marinas entre las amenazas de los humanos?
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¿Podrán navegar las tortugas marinas entre las amenazas de los humanos?
11 de diciembre, 2021
Por: Contenido Animal Político
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Durante millones de años, incontables tortugas marinas han navegado en los océanos del mundo y migrado grandes distancias entre sitios de alimentación y playas de anidación. Pero hoy en día, esos largos viajes las exponen repetidamente a cambios ambientales negativos e impactos generados por el hombre que son perjudiciales. A pesar de los esfuerzos mundiales de conservación, las siete especies de tortuga marinas están En Peligro o En Peligro Crítico a niveles globales o regionales.

El movimiento en masa de estos y otros animales, ya sea por tierra, mar o aire, representa una de las grandes maravillas del planeta y teje hilos vivientes cruciales que fortalecen la estructura del ecosistema.

Ahora, por múltiples razones —entre ellas los peligros físicos causados por los humanos, el cambio climático, la pérdida de hábitat y muchas otras— el tejido de estas ecoestructuras globales se está descomponiendo rápidamente. Las especies están desapareciendo a ritmos sin precedentes y la pérdida de biodiversidad está alterando los sistemas naturales, imponiendo impactos adversos a las especies migrantes del mundo.

La pregunta importante es: ¿Pueden las tortugas marinas, la gente y las estrategias de conservación evolucionar lo suficientemente rápido para proteger esas migraciones épicas y a los animales que las hacen?

Una tortuga laúd poniendo huevos. Imagen cortesía de Florida USFWS.

Cruzar los límites planetarios supone múltiples amenazas

La biodiversidad es uno de los nueve límites planetarios que permiten un “espacio operativo seguro para la humanidad”, según un equipo interdisciplinario de científicos convocados por el Centro de Resiliencia de Estocolmo. Los otros ocho límites que la humanidad debe evitar sobrepasar son el cambio climático, la acidificación del océano, el cambio del uso del suelo, el uso de agua dulce, el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación atmosférica por aerosoles, los flujos bioquímicos (desequilibrios en los ciclos de nitrógeno y fósforo) y la presencia de otros contaminantes.

La humanidad ya ha vulnerado los “límites núcleo” de la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, y está pisando el umbral de los flujos bioquímicos y el cambio de uso del suelo. Mientras que superar uno de los límites núcleo podría desestabilizar los sistemas terrestres que sostienen la humanidad por completo, cruzar cualquiera de los límites también implica el riesgo de desestabilizar otros y crear un efecto dominó. En las próximas décadas, las actividades humanas pondrán en riesgo de extinción a un millón más de especies de plantas y animales según el informe de 2019 de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

“La biodiversidad y las contribuciones de la naturaleza son nuestra herencia común y la ‘red de seguridad’ más importante para el soporte de la vida de la humanidad”, dijo Sandra Díaz, ecóloga argentina que copresidió IPBES en 2019. “Pero nuestra red de seguridad está tensada casi al punto de romperse”.

Crías de tortuga laúd van del nido al mar en Aruba. Imagen de Elise Peterson en Wikimedia Commons (CC BY 3.0).

Las tortugas en riesgo adicional por el sobrepaso de los límites

Las tortugas marinas tienen una posición tenue y poco envidiable en el contexto de los límites planetarios. Su ciclo de vida requiere una travesía segura por mar y tierra. Las migraciones de tortugas laúd, por ejemplo, pueden atravesar las fronteras de más de 30 países.

A medida que la humanidad se acerca rápidamente a los límites planetarios, pone a estos marineros intrépidos cada vez más cerca de sufrir daños de varios orígenes. Si los esfuerzos de conservación no pueden revertir las pérdidas de tortugas, su situación crítica podría ser precursora de la extinción de otras especies migratorias, incluso quizás del migrante más grande del mundo: el Homo sapiens.

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Las amenazas más conocidas para las tortugas marinas tienen que ver sobre todo con el límite planetario de la biodiversidad (la pesca incidental y el robo de huevos de los nidos, por ejemplo), y el límite del cambio de uso de suelo (pérdida de hábitat y sitios de anidación).

Ahora, al ser redefinidas en el contexto de otras transgresiones a los límites planetarios, las tortugas se enfrentan a un abanico de nuevos peligros que entendemos poco.

Asalto a las playas de anidación

Las tortugas marinas son más visibles para nosotros cuando las hembras llegan a la orilla a poner los huevos, y ese es el hábitat que más estudia la ciencia. El cambio climático es un límite planetario que sabemos que está alterando las playas en las que las tortugas anidan y pasan una porción breve pero crítica de su vida, y plantea múltiples retos existenciales. Por ejemplo, como el sexo de las tortugas depende de la temperatura, están naciendo más hembras a medida que el calentamiento global empuja hacia arriba las temperaturas en las playas de anidación. Actualmente, hay tres tortugas hembras por cada macho en muchas partes del mundo.

“¿Pero cómo afecta la feminización a las poblaciones?” se pregunta Mariana Fuentes, bióloga de conservación marina en la Universidad Estatal de Florida. “¿Cuántos machos tiene que haber para que se sostengan las poblaciones? No lo sabemos”.

La presencia de otros contaminantes, otro límite planetario, podría actuar de forma sinérgica con el calentamiento global y calentar la playa incluso más. Los microplásticos de origen humano podrían aumentar la temperatura de la arena, dice Fuentes, quien estudia la evolución del perfil térmico de la arena.

Claramente, todas esas hembras necesitarán playas de anidación con ambientes de incubación óptimos, un factor clave en la resiliencia de las poblaciones mundiales de tortugas, añade Fuentes. Pero otro límite, el cambio de uso de la tierra, está reduciendo la disponibilidad y la idoneidad de los sitios de anidación. A medida que el cambio climático se intensifica, habrá tormentas más severas y más frecuentes que erosionarán más playas, y los sitios primarios de anidación podrían desaparecer. De forma simultánea, el aumento del nivel del mar a causa del cambio climático y el “blindaje” de las costas con construcciones humanas, especialmente diques, empeorará la situación de anidación.

Las tortugas se han adaptado y se han trasladado a nuevas áreas de anidación en el pasado, pero, a medida que la humanidad bloquea el acceso a las playas ¿habrá suficientes sitios de anidación adecuados?

Una cría de tortuga marina de 9 cm y los trozos de plástico que se encontraron en su tracto gastrointestinal. Esta cantidad de plástico podría ocupar el espacio para comida que la cría necesita para crecer rápidamente y ser una presa menos fácil, dice Jennifer Lynch, codirectora del Centro de Investigación de Residuos Marinos en la Universidad Pacífica de Hawái en Honolulu. Imagen cortesía de Jennifer Lynch.

Lee el reportaje completo en Mongabay 

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