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¿Tomaste demasiado? ¡Culpa al vaso!
¿Tomaste demasiado? ¡Culpa al vaso!
2 minutos de lectura
¿Tomaste demasiado? ¡Culpa al vaso!
04 de septiembre, 2012
Por: Dulce Ramos
@WikiRamos 
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Si alguna vez te faltó un pretexto para haber llegado con unas copas de más, o aplicaste el clásico “pero si no tomé tanto”, o bien el “ando bien, ando consciente”, te tenemos un consejo que puede evitar que tomes de más.

La próxima vez que salgas a tomarte un par de cervezas después de la chamba, préstale atención a tu vaso. Podrías estar tomando una gran cantidad y engañarte a ti mismo pensando que era poco tu consumo

De acuerdo con un nuevo estudio realizado por la Universidad de Bristol, la forma del vaso en el que tomas tu bebida alcohólica tiene un enorme efecto sobre la velocidad a la que te la tomas. El estudio, publicado en la revista científica de libre acceso PLos One, develó que los vasos curvos provocan una ilusión óptica en los tomadores, que incrementa de forma dramática la velocidad a la que tomamos alcohol.

El análisis fue realizado por la psicóloga experimental Ángela Attwood y su equipo, quienes convocaron a 160 adultos jóvenes (no es de sorprender que hubiera una gran respuesta ante este estudio), que posteriormente fueron divididos de forma aleatoria en ocho grupos distintos. Previamente el conjunto fue procesado utilizando un examen elaborado por la Organización Mundial de la Salud (AUDIT), que diferencia a las personas que toman alcohol “socialmente”, de personas con problemas de alcoholismo. A cada persona del equipo se le otorgaron 354 ml de cerveza en dos diseños de vaso: curvo y recto. Después los hábitos de cada uno fueron capturados por múltiples cámaras de video.

Tras observar el material y anotar el tiempo aproximado que cada persona tardaba en tomarse su bebida, el grupo de Attwood encontró que un grupo específico tomaba consistentemente más rápido que los demás: el grupo que tomó cerveza de vasos curvos. Mientras que el grupo que tomó la bebida de cebada en vasos rectos se terminó la cerveza en una media de 13 minutos, el grupo que tenía vasos curvos, lo hizo en menos de ocho.

A ¿qué se debe? Según la psicóloga, a que solemos dosificar nuestro consumo basándonos en qué tan rápido llegamos a la mitad del vaso y en un vaso de vidrio curvo, aquel punto medio se vuelve mucho más ambiguo. Así, la próxima vez que salgas y no quieras tomar mucho pide un vaso recto. De lo contrario, ya sabes qué hacer.

Lee el estudio completo en PLos One.

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Etiquetas:
alcohol
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