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Ebrard y Calderón <br>consuman tregua al pie del Tepeyac
Ebrard y Calderón <br>consuman tregua al pie del Tepeyac
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Ebrard y Calderón <br>consuman tregua al pie del Tepeyac
13 de octubre, 2011
Por: Paris Martínez (@paris_martinez)
@WikiRamos 

El jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, y el presidente de la República, Felipe Calderón, tuvieron ayer la oportunidad de brindarse las deferencias que su distanciamiento de cinco años había impedido.

Al participar en la inauguración oficial de la Plaza Mariana, con la que se amplía el atrio de la Basílica de Guadalupe, ambos políticos no sólo ingresaron juntos al nuevo Centro de Evangelización que forma parte de las nuevas instalaciones (acompañados por el cardenal primado de México, Norberto Rivera, y el empresario Carlos Slim), sino que en dos ocasiones estrecharon manos e, incluso, aprovecharon la ocasión para exponer su vena bromista.

Sentados al centro del presidium y separados sólo por el secretario de Gobernación, Francisco Blake, quien se hallaba entre ambos, Ebrard y Calderón escucharon antes que nada la mención que de Andrés Manuel López Obrador hiciera el cardenal Rivera, primero al habla, y quien recordó que hace diez años fue el entonces titular de la administración capitalina el que, “sensible a las necesidades de los comerciantes ambulantes y de los peregrinos”, planteó la ampliación del atrio guadalupano.

Asimismo, Rivera agradeció a Slim la donación de la obra, que se realizó sobre un predio cedido por el gobierno capitalino. “El Señor te ha puesto en México –dijo el máximo jerarca del catolicismo mexicano al hombre más rico del país–, para que realices grandes obras y nos enseñes a soñar“.

El primer estrechón

Iniciando su discurso con un protocolario “Señor Presidente”, formulado al tiempo que inclinaba la cabeza, en saludo, Ebrard destacó que, luego de diez años de interrupciones al proyecto, la Plaza Mariana se construyó “en tiempo récord”, por lo que, aseguró a manera de chiste, “ya estoy pensando en invitar al cardenal (Rivera) para que nos ayude con la supervisión de segundos pisos y demás obras (públicas), para que se apuren”, lo que causó la risa y el aplauso de los invitados asistentes, entre quienes se encontraban Cristoph Pierre, nuncio apostólico en México, y Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec, el delegado en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo Román, obispos auxiliares, el cabildo de la Basílica, representantes de las iglesias ortodoxas, así como benefactores del recinto religioso.

Adelantó, además, que será en diciembre cuando queden concluida la remodelación de las calles que perimetran la Basílica de Guadalupe, a cargo de Felipe Leal, secretario de Desarrollo Urbano del DF, quien se encontraba entre el público, y al que Ebrard prometió que “ya que termines (las obras), te invitamos de este lado (en el templete)”.

Ebrard, quien se disputa junto con López Obrador la candidatura de izquierda a la Presidencia para la contienda electoral de 2012, destacó que la obra consta de 78 mil metros cuadrados y con ella se brindará una mejor recepción de los peregrinos que acuden a éste que, afirmó, es el “sitio de visita religiosa más importante del mundo”.

Luego, el jefe de Gobierno volvió a su lugar, junto al secretario de Gobernación, dando un saludo de mano y un abrazo a cada miembro del presidium, aunque a Calderón no le tendió los brazos abiertos, sino sólo la palma derecha, gesto que el otro imitó, en reciprocidad.

El segundo estrechón

En su turno al habla, el presidente Calderón saludó también por su nombre y cargo a quienes encabezaban la inauguración, incluida a la “señora de Ebrard”, y es que el titular de la administración capitalina acudió al acto acompañado de Rosalinda Bueso, exembajadora de Honduras en México, con la que contrajo matrimonio a principios de octubre.

Improvisando su alocución, el mandatario federal destacó que en México “la señora de Guadalupe (en referencia a la virgen cuya aparición conmemora este templo religioso) es un signo de identidad y de unidad. Independientemente de la fe, las creencias o no-creencias –subrayó Calderón–, me atrevería a decir que muchos mexicanos somos guadalupanos”.

La fe guadalupana, insistió, “es un fenómeno mexicano que, más allá de nuestras creencias o no, es un fenómeno que nos describe”.

Bromista también, el presidente de la República recordó que, “desde hace 30 años mi esposa es asidua visitante de La Villa (primera edificación guadalupana levantada en el Cerro del Tepeyac entre 1695 y 1709), cada 12 de diciembre… bueno, por lo menos eso dice que hace“, comentario que generó también risas entre el público.

Cabe destacar que en la versión estenográfica que la Presidencia difundió de la intervención de Calderón, este último chiste fue eliminado.

Además, sutilmente Calderón corrigió a Ebrard, al aclarar que la Villa de Guadalupe no es el centro religioso más visitado del mundo, sino el segundo, luego de la Basílica de San Pedro, en El Vaticano.

Calderón destacó, asimismo, el simbolismo intrínseco en el diseño de la Plaza Mariana, “inspirado en el escudo papal de Juan Pablo II (…) que en sus cinco viajes a México dejó un mensaje de paz y de concordia nacional que, por cierto, tanto necesitamos hoy”.

Luego, el presidente saludó de mano a Rivera, Slim y, por supuesto, a Marcelo Ebrard, para después emprender junto con él un recorrido privado por las nuevas instalaciones de la Basílica de Guadalupe.

Epílogo

La inauguración de la Plaza Mariana es, formalmente, el primer acto público encabezado de manera conjunta por Calderón y Ebrard, tras cinco años de alejamiento propiciado por el jefe de Gobierno, a raíz de que en 2006 el triunfo del panista fue tildado por Andrés Manuel López Obrador de “ilegítimo”.

Desde entonces, quien fuera cercano colaborador y aliado del tabasqueño anunció que, como titular de la administración capitalina mantendría con Calderón una proximidad “institucional”, no así personal.

El primer acto en el que se encontraron ambos funcionarios fue en 2009, durante el cónclave privado con gobernadores y autoridades sanitarias que el presidente convocó, a raíz de la epidemia de influenza tipo A H1N1.

No obstante, la primera ocasión en que Ebrard le tendió la mano al titular del Ejecutivo federal fue en junio de 2009, durante la sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, durante la cual el perredista afirmó que “no es justo dejar solo al presidente de la República” en el combate al crimen organizado.

Y, más recientemente, la segunda ocasión en que se tendieron públicamente la mano fue a inicios de septiembre pasado, cuando Ebrard asistió al Quinto Informe de Gobierno del presidente Calderón.

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