
Armas ligadas al operativo “Rápido y Furioso”, que llevó a cabo la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), están relacionadas con, al menos, 11 crímenes violentos en Estados Unidos, así como con la muerte de un agente de la Patrulla Fronteriza al sur de Arizona el año pasado, publicó el diario LA Times.
El diario estadounidense informó que el Departamento de Justicia entregó una carta al Congreso con esta información, misma que no proporciona detalles sobre los crímenes. Sin embargo, el LA Times reveló que los crímenes ocurrieron en diversas ciudades del estado de Arizona, incluida Phoenix y El Paso, ciudad donde 42 armas fueron incautadas en dos escenas de crimen.
Según LA Times, esta carta también revela que los oficiales de la ATF advirtieron a las autoridades del Departamento de Justicia que el director de la agencia, Kenneth E. Melson, “probablemente se dio cuenta” de la operación “Rápido y Furioso” a principios de diciembre de 2009, un mes después de que comenzó.
Melson ha declarado que no supo de la operación hasta enero de este año, cuando fue cancelada.
LA Times informó que una fuente anónima dijo que en enero de 2010, justo después del inicio de la operación, armas aparecieron en escenas de crímenes en Phoenix, Nogales, Douglas y Glendale, en Arizona, y en El Paso.
En junio pasado, la cadena CBS News informó que dos armas vinculadas al operativo “Rápido y Furioso” están presuntamente ligadas a la tortura y asesinato de Mario González, hermano de la exprocuradora de Chihuahua, Patricia González.
Además, en julio, funcionarios de la ATF dijeron que el cártel de Sinaloa, de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se benefició del tráfico de armas alentado como parte de la Operación Rápido y Furioso.
Y no sólo este cártel, sino también el de Sinaloa y La Familia.