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Malova y su Gabinete, todo queda entre <i>cuates</i>
Malova y su Gabinete, todo queda entre <i>cuates</i>
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Malova y su Gabinete, todo queda entre <i>cuates</i>
28 de enero, 2011
Por: Silber Meza
@WikiRamos 
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Un par de meses antes de la jornada electoral, en mayo de 2010, Mario López Valdez entró bailando al salón Laferro, en Mazatlán, Sinaloa. Las señoras de asociaciones civiles lo rodearon a paso sabroso. Malova –como lo conocen en el estado- había ofrecido “un cambio” como principal estandarte de campaña electoral y eso prendió entre la gente.

¿Por qué escogió como estandarte “un cambio”? Apenas unos meses atrás, López Valdez se decía priista y luchaba públicamente por ser el candidato del tricolor y del entonces gobernador, Jesús Aguilar Padilla. Hasta jugaba en Palmitas Club, el equipo de beisbol en el que el mandatario pichaba.

Su equipo de campaña respondió que en una encuesta, realizada en todo el estado, la frase “un cambio”  fue la más referida.  Así fue como López Valdez inició una fuerte campaña de mercadotecnia con dicha “oferta” por delante. Luego de renunciar al PRI, el senador Malova se había convertido en el candidato sin partido de la coalición opositora conformada por el PAN, el PRD y Convergencia, incluso con el apoyo del PT, ahora dominado por Andrés Manuel López Obrador.

El posicionamiento de cambio fue tan eficaz, que llevó al hoy Gobernador a ganar la contienda electoral y derrotar al candidato oficial, Jesús Vizcarra Calderón.  Fue la primera vez en la historia de Sinaloa que no ganó el PRI.

Malova triunfó con 5.48 puntos de ventaja, 60 mil 948 votos de diferencia y, con esto, se convirtió en uno de los tres candidatos a Gobernador que en 2010 ganaron con la unión del PAN y del PRD; los otros fueron Gabino Cué en Oaxaca y Rafael Moreno Valle en Puebla.

Para ganar, López Valdez no sólo se apoyó en la población, también lo hizo en tres grupos de poder político y económico claramente identificados: el del exgobernador, Juan Millán Lizárraga; el del también exgobernador y compañero del senado, Francisco Labastida Ochoa; el del grupo del empresario Javier Salido Artola, propietario de diversas empresas, una de estas el periódico El Debate, de circulación estatal, y el del secretario de Desarrollo Social, el sinaloense Heriberto Félix Guerra.

Y aunque López Valdez prometió que su Gabinete no estaría integrado por “cuotas ni cuates”, a los cargos de alto nivel llegaron hijos de exgobernadores, amigos de toda la vida de Malova, y personajes ligados por la prensa local a actos de corrupción o incluso con parentela relacionada con el narcotráfico. Los nombramientos han provocado controversias y, en algunos casos, han generado polémica precisamente por su promesa de cambio.

Cuotas juniors

Juan Ernesto Millán Pietsch, Secretario de Desarrollo Social. Es hijo del exgobernador priista, Juan Millán Lizárraga. Como Subsecretario de Turismo fue poco destacado de acuerdo con un recuento de noticias en los diarios locales.

Francisco Labastida Gómez De la Torre, coordinador general de Proyectos Estratégicos. Se encargará de los asuntos energéticos de Sinaloa. Es hijo del senador Francisco Labastida Ochoa. En 2009 fue acusado públicamente por su esposa de haberla amenazado de muerte y de haberle quitado a sus hijos. Además, fue demandado penalmente por fraude y fraude procesal.

Rocío Labastida Gómez de la Torre, directora del Centro de Ciencias de Sinaloa. También es hija de Labastida Ochoa.

Gómer Monárrez Lara, subsecretario de Desarrollo Social. Es hijo del exrector de la UAS, Gómer Monárrez González, también nombrado subsecretario de Educación Media Superior y Superior.

Cuotas oscuras

Óscar Félix Ochoa, subsecretario de Agricultura. En 2008, luego de la detención de sus hermanos Mellín, Celín y Leopoldo Félix Ochoa presuntamente en posesión de mariguana, vehículos y 28 mil pesos en dólares por elementos del Ejército, el también exdiputado local admitió ser cuñado del presunto narcotraficante Javier Torres Félix, “El JT”. Días después fueron liberados Celín y Leopoldo Félix Ochoa. Mellín sigue preso.

Jaime Romero Barrera, director del Instituto de Vivienda de Sinaloa. Fue director de vivienda del anterior Ayuntamiento de Mazatlán, presidido por el priista, Jorge Abel López Sánchez. El cúmulo de observaciones e irregularidades halladas por la Auditoría Superior del Estado en Vivienda municipal, llevaron a los diputados, incluidos a los del PRI, a suspender la cuenta pública del exalcalde.

Cuotas posibles… y oscuras

El Secretario de Seguridad Pública, Francisco Manuel Córdova Celaya, había reconocido que analizan la posibilidad de incluir a  dos personajes como subsecretarios de Seguridad. La decisión dependería de Malova.

Una de sus cartas fuertes era Luis Pérez Hernández. Fue director de gobierno y subsecretario de gobierno. Se le reconoció la formación de grupos especiales antisecuestro y narcomenudeo. También se le identificó como un espía profesional. En pleno proceso electoral 2010, la SIEDO lo arraigó y más tarde liberó por el posible delito de lavado de dinero. No obstante, el pasado lunes apareció muerto, en plena calle, luego de haber sido secuestrado por un grupo armado sobre el cual  no se conocen mayores detalles.

Juan Manuel Zarco Bernal será quien seguramente ocupará ese puesto. Exdirector de Servicios de Protección de la Secretaría de Seguridad Pública. En 2005 se vio vinculado a la protección de narcotraficantes. Salió de la corporación.

Cuotas políticas

Juan N. Guerra, secretario de Agricultura. Se le ubica como un enlace con el PRD nacional y se le asocia al exgobernador priista Juan Millán Lizárraga. Al exdiputado federal se le reconoce su habilidad para el acuerdo político, pero se le ha criticado carencia de conocimiento agrario, en un estado en el que la actividad agrícola es la principal fuente de ingreso.

Eduardo Ortiz Hernández, secretario de Desarrollo Económico. Es parte del grupo del Secretario de Desarrollo Social federal y excandidato a gobernador, Heriberto Félix Guerra. Ha sido diputado local y federal sin haber destacado.

José Luis Sevilla Suárez, secretario de Obras Públicas, otra cuota a Heriberto Félix. Empresario de la construcción.

Ernesto Echeverría Aispuro, secretario de Salud. Unos días antes de su nombramiento era el director de las clínicas Mi Salud, propiedad del empresario Javier Salido Artola, también dueño del periódico El Debate.

Marco Antonio Higuera Gómez, procurador de Justicia del Estado. Otra cuota para Salido Artola.

Cuates

Gerardo Vargas Landeros, secretario General de Gobierno. Tiene una larga historia de críticas en los medios de comunicación locales por el opaco manejo de las juntas de agua potable de Mazatlán y Ahome.

Armando Villarreal Ibarra, secretario de Administración y Finanzas. Un empresario mueblero que lo ha acompañado en el manejo de los recursos y fondos durante toda su carrera política.

Genaro García Castro, secretario Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública. Exdirector de Seguridad cuando Malova era alcalde de Ahome. Se le ubica como un funcionario que no pudo con la responsabilidad, sin embargo, es de los más cercanos a López Valdez.

‘No hubo cambio’

A escasas tres semanas de tomar las riendas del estado, López Valdez ha desencantado a buena parte de la población, incluso a académicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa que se distinguieron por ser demandantes de la alternancia, como Ernesto Hernández Norzagaray, también presidente de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales.

“A estas alturas ya hay un juicio ciudadano que dice ‘esto no es un gobierno de cambio’; podemos hablar de un gobierno de alternancia, pero sin cambio. Por ejemplo, los mismos grupos son los que van a seguir siendo los que tomen las decisiones en el estado”, advirtió.

“Lo que debió haber hecho Mario López Valdez es pensar en una política con una estrategia muy ciudadana. No políticos quemados, no juniors: gente que está en los organismos empresariales, sociales. Gente que ha luchado contra el conservadurismo que ha tenido el estado, el inmovilismo de la clase política. Ese hubiera sido un buen mensaje. Es lo que esperábamos”.

Arturo Santamaría Gómez, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UAS, afirmó que Malova se ha dedicado a pagar cuotas de campaña, asunto inevitable en una administración. El error de López Valdez, refirió, fue haber ofrecido “ni cuotas ni cuates”.

Comentó que la idea de “cambio” ya se debilitó ante los sinaloenses, pero todavía tiene la oportunidad de renovar al gabinete en los primeros dos años de administración, ya que gobierne plenamente.

“Lo que se ve muy mal en una transición es escoger a los hijos de los jefes políticos”, manifestó.

Ni siquiera el primer mes

En defensa de su gabinete, Malova dijo que la única manera en que sus principales hombres estuvieran exentos de grupos de intereses es que los trajera “de Marte”.

“Yo creo que eso no importa tanto, lo que importa son los resultados que cada uno de ellos dé y las facturas, las que yo debo, las pago en Malova, no las pago con el capital de Sinaloa”, comentó el 03 de enero, en Culiacán.

“Debo decirles que tengo un enorme deseo de que Sinaloa sea como una especie de laboratorio donde mandemos una señal al resto de la República y podamos decir que las coaliciones no sólo sirven para ganar elecciones, sino sirven para resolver los problemas de la gente y hacer un buen gobierno”.

Pero dos semanas después, y ante el alud de críticas, López Valdez recordó que no ha transcurrido ni siquiera un mes, por lo que es demasiado rápido para hablar de un desencanto de su mandato.

“Nuestro periodo es 72 meses de gobierno, todavía no transcurrimos ni siquiera el primer mes, estamos sobre la tercera semana, me parece que es adelantarse demasiado”, afirmó en Mazatlán, al término de un acto naval.

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