
La banda de guerra de la Secretaría de la Defensa Nacional entona la marcha fúnebre “Descanse en paz”, cuando el pequeño José Francisco estira los brazos y recibe del presidente Felipe Calderón la caja de madera con la bandera que, momentos antes, la guardia de honor que escolta el féretro de su padre ha doblado, marcialmente.
El niño, de cuatro años de edad, intenta sostener la caja de madera, pero sus brazos no son lo suficientemente largos aún y la única manera que halla para afianzarla es estrechándola contra su pecho, como en un abrazo que oculta sus lágrimas.
Gloria, la hermana mayor de José Francisco por tres años, tiene la encomienda de recibir la fotografía que acompañó el féretro de su padre en el homenaje de cuerpo presente que, este sábado, se rindió al exsecretario de Gobernación, quien el viernes falleció, junto con otros siete funcionarios y servidores públicos, tras desplomarse el helicóptero en que viajaban en el municipio mexiquense de Chalco.
Gloria llora también, pero su espalda no se curva por el dolor, sino que permanece erguida, firme, sosteniendo la imagen de su padre, hasta que ambos niños, se quiebran contra el pecho de su madre y juntos, los tres, se abrazan por segundos inagotables.
La escena se repite con las familias de las otras víctimas del incidente, cuyos hijos, la mayoría niños y adolescentes, reciben de Calderón el pésame y la promesa de siempre contar con su amparo.
“Sepan nuestros compañeros –dijo Calderón–, que siempre estaremos atentos y a cargo de sus familias y de sus hijos.”
El apostol
Único al habla en la ceremonia realizada a las 16:00 horas en el Campo Militar Marte, en Chapultepec, el presidente Calderón dedicó durante su discurso unas palabras para cada uno de los ocho colaboradores que fallecieron en el incidente aéreo, cuyas causas apenas comienzan a investigarse.
Y fue a través del presidente que, una última vez, la voz de los ocho fallecidos hizo eco entre sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, reunidos al pie de la bandera monumental de esta zona militar, apostada junto a la residencia oficial de Los Pinos.
“Todo lo que hizo Francisco Blake Mora –afirmó Calderón, al hablar en primer término de su principal secretario de estado–, lo hizo con una convicción de entrega total y de generosidad. El creía, y lo cito, que ‘la democracia es un auténtico apostolado, con una mística propia, que se basa en la profunda convicción de que la persona humana tiene una dignidad eminente a la que debe corresponder un régimen abierto, participativo, incluyente y plural’.
“Sé que descansará en paz –afirmó el presidente–, y sé también que muchos, muchos, seguiremos su ejemplo.”
El defensor de la vida
Al referirse a Felipe Zamora, “mi tocayo”, el subsecretario de Jurídico y Derechos Humanos de Gobernación que acompañaba a Blake en el viaje en que perdieron la vida, Calderón lo describió como “un amigo muy querido, un joven y brillante abogado, impulsor de los derechos humanos en el país, (quien) trabajó arduamente en favor de la democracia y las garantías individuales”.
Conmovido, el mandatario citó también las últimas palabras que Zamora inscribió en su blog personal de internet, donde escribió: “Hoy mantengo la esperanza de que podemos construir un México mejor, porque soy testigo de que existen muchos ciudadanos y servidores públicos comprometidos con mi país, gente que hace política de la buena”.
Además, Calderón destacó los fuertes principios morales que hacían de Zamora “una roca”, además de que, “hay que decirlo, (fue) un tenaz defensor del derecho a la vida, con argumentos inteligentes”, en referencia a los amparos que el funcionario federal promovió en 2007 en contra de la despenalización del aborto en el DF, finalmente fallidos.
El entrón
“José Alfredo García Medina –prosiguió Calderón, ahora en alusión a quien fuera el jefe de prensa de Gobernación–, solía decir de otros, pero ahora lo decimos de él: fue siempre ‘muy entrón’.”
García Medina, destacó el presidente, tuvo una carrera destacada como periodista, primero, y luego como responsable de las áreas de comunicación del gobierno bajacaliforniano y, luego, de la secretaría de gobierno dirigida por Blake Mora. “Le vamos a extrañar”, remató.
Diana, René, Felipe, Ramón, Jorge…
Más escueto en sus palabras, el presidente describió a Diana Hayton (quien fungía como secretaria técnica de Blake), como “comprometida, cuidadosa y siempre, siempre, trabajando”; mientras que del mayor René de León Sapién, escolta del secretario de Gobernación, afirmó que, al estar encargado de la seguridad del funcionario, siempre lo acompañó “con lealtad… y lo acompañó hasta en su muerte”.
Asimismo, Calderón recordó al teniente coronel Felipe Bacio, “experimentado piloto del helicóptero”; a su copiloto, el teniente Pedro Ramón Escobar, “hijo, a su vez, de militar”, y al sargento segundo Jorge Juárez, “todos ellos militares leales a la patria, que honraron siempre el uniforme”.
Y fue sólo después de recordarlos uno a uno, que el mandatario mexicano, acompañado de los presidentes de la Suprema Corte, las cámaras de Diputados y Senadores, los titulares de la Defensa y la Marina, así como de su esposa, Margarita Zavala, todos juntos encabezaron la guardia de honor que rodeó el féretro de Blake, para luego, familia por familia, entregar a cada una la bandera que cubrió los restos de sus seres queridos, antes de que abandonaran el Campo Marte.
Pasarela
Uno de los primeros en ocupar su sitio en la ceremonia fúnebre fue el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, quien acudió al acto oficial acompañado de su esposa, la exembajadora de Honduras en México, Rosalinda Bueso.
En el acto estuvieron también los gobernadores de Michoacán, Leonel Godoy (quien se estrechó en un fuerte abrazo con el presidente); el de Tamaulipas, Egidio Torre; del Estado de México, Eruviel Ávila; Guillermo Paredes, de Sonora; y Andrés Granier, de Tabasco.
Asimismo, pudieron ser vistos los dirigentes nacionales del PRD, Jesús Zambrano; Humberto Moreira, del PRI; y del PAN, Gustavo Madero; además de otros políticos y funcionarios como el senador Arturo Escovar (del PVEM); José Luis Luege (titular de Conagua); Eduardo Sojo (titular del Inegi); el aspirante priista a la presidencia Enrique Peña Nieto; y el gabinete del presidente Calderón en pleno, incluyendo a Alonso Lujambio, aunque a diferencia de los otros secretarios, él no estuvo de pie en el templete principal del acto, sino en la gradería, luego de que se confirmara que el titular de la SEP padece cáncer de médula.