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No existe evidencia de que vacuna contra COVID-19 cause cáncer por ‘virus simian 40’
No existe evidencia de que vacuna contra COVID-19 cause cáncer por ‘virus simian 40’
5 minutos de lectura

No existe evidencia de que vacuna contra COVID-19 cause cáncer por ‘virus simian 40’

No existe evidencia de que la vacuna COVID de ARN mensajero contenga el 'virus simian 40', tampoco que derivado de ello ocasione cáncer.
26 de mayo, 2023
Por: Siboney Flores
@SiboneyFt 

En Twitter circula una publicación que asegura que las vacunas de ARN mensajero contra COVID-19 producidas por las empresas Pfizer y Moderna ocasiona cáncer, debido a que tiene en su interior una secuencia del ‘virus simian 40’, también conocido por su abreviación como ‘SV40’.  Sin embargo, se trata de desinformación. 

No existe evidencia de que el virus simian 40 esté presente en la vacunas y tampoco hay evidencia de que este virus ocasione cáncer en humanos, solo en animales de laboratorio. Además, mal interpretaron de forma intencional una publicación de un genetista, para tratar de sostener el dicho, y citaron a un supuesto académico de la Universidad de Tokio, aunque no existe evidencia de ello. 

Hasta el momento, las vacunas de ARN mensajero han probado que son seguras en las diversas pruebas clínicas. La Organización Mundial de la Salud mantiene como recomendación su aplicación.   

“Virus causante de cáncer, descubierto en la vacuna de Pfizer: científicos expresan su preocupación por el ‘virus simian 40’, un carcinógeno en los verales de Pfizer”, dice la publicación que en cuatro días ya acumula más de  2,300 retuits.

Esta publicación ocasiona que usuarios teman por su salud y apoyen teorías conspiranoicas, como que las vacunas son  una forma de acabar con el mundo.  “Dios mío, ¿qué vamos a hacer?” y “habemos más enfermos, y no solo de cáncer es cierto”, son algunos de los comentarios de usuarios. 

No hay evidencia de presencia de SV40 en vacunas

La publicación en Twitter cita como fuente oficial un blog alemán de nombre ‘UncutNews’. Al revisar su contenido, se muestra que la nota se basa en una advertencia del  profesor Murakami de la Universidad de Tokio. 

“El profesor Murakami de la Universidad japonesa de Tokio está preocupado por el alarmante descubrimiento del virus Simian 40 (SV40) en los viales de Pfizer”, dice el texto. Pero no se encontró algún registro periodístico o en internet, de que un académico japonés advirtiera tal cosa. 

“Es importante eliminar la secuencia. Sin embargo, Pfizer fabricó la vacuna sin eliminar la secuencia. Esto es escandalosamente malicioso. Este tipo de secuencia promotora es completamente innecesaria para la producción de la vacuna de ARNm. SV40 es de hecho un promotor de los virus del cáncer”, dice la publicación. 

De acuerdo con Fullfact, una agencia de verificación de datos en los Estados Unidos, la desinformación relacionada al virus simian 40 y las vacunas por lo menos circula desde 2021. 

En una búsqueda de registros científicos, no se encontró algún reporte sobre la presencia del virus simian 40 en las vacunas de ARN mensajero, tampoco en algún otro tipo de vacuna. 

El Instituto Nacional de Cáncer, de los Estados Unidos, explica que el virus simian 40 o también llamado virus simio 40, infecta a algunos tipos de monos y puede infectar a humanos. 

Este virus  se encontró en algunas vacunas contra la poliomielitis probadas a principios de la década de 1960, que utilizaban las células del riñón de monos, para hacer crecer el contenido de algunas vacunas orales contra la poliomielitis. Sin embargo, no existe evidencia de que el virus cause cáncer en las personas, solo en animales de laboratorio, dice el instituto. 

También es evidente que mal interpretaron de forma intencional una publicación en Linkedin de Kevin Mckernan, un científico estadounidense, fundador del instituto Medicinal Genomics y pionero en el estudio del genoma del cannabis. 

Citaron uno de sus comentarios de la publicación de Linkedin, que en realidad explicaba una teoría que tiene del por qué hay una detección prolongada del ARN mensajero en la leche materna y su suero. 

Hasta el momento ni los Centros de Control y Prevención (CDC) de los Estados Unidos, ni la Organización Mundial de la Salud han emitido alguna duda, prueba o análisis sobre las vacunas que combaten el COVID-19 y su posible relación con el cáncer. 

Como ya te hemos contado en otras verificaciones, es recurrente que circule desinformación sobre vacunas y su relación con el cáncer. 

Por ejemplo, en marzo de 2021 se aseguraba que las vacunas con ARN Mensaje  ocasionan cáncer, pero malinterpretaron un estudio de 2018. También dijeron que las vacunas contenían grafeno y ocasionan el “síndrome de irradiación 5 G”, además de posiblemente desarrollar otras enfermedades como cáncer. Pero no existe evidencia de que las vacunas contengan grafeno. 

¿Qué es el ARN mensajero en las vacunas? 

De acuerdo con la  doctora Melva Gutiérrez, especialista en genética humana y académica de la Universidad de Guadalajara,  el ARN mensajero (ARNm) es una molécula que porta la información genética y es utilizada para crear las proteínas que necesita el ser humano.  

Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos aclaran que las vacunas de ARNm “no afectan nuestro ADN ni interactúan con él de ninguna forma”. Es decir, la vacuna introduce la clave de cómo vencer al virus, para que cuando el virus entre al organismo el sistema inmunitario lo reconozca, se defienda y lo venza. 

Es decir, se trata de una tecnología para vencer al virus. Aunque parezca algo futurista, el tema se estudia desde la década de 1980. Incluso, el ARNm se utiliza como estrategia terapéutica en ensayos clínicos contra el cáncer. 

 

En conclusión, no existe evidencia de que las vacunas de ARN mensajero de Pfizer y Moderna contengan el virus simian 40. Las autoridades sanitarias mantienen su recomendación de vacunarse contra COVID-19. 

 

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Imagen BBC
Héroes de cuatro patas: los animales que salvan vidas donde la tecnología no llega
10 minutos de lectura

En una era de automatización y robótica, siguen existiendo ciertos trabajos especializados que solo un animal puede realizar.

31 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Las ratas entrenadas pueden detectar la presencia de minas terrestres mucho más rápido que los métodos convencionales.

“Pueden revisar una zona del tamaño de una cancha de tenis en unos 20 minutos, mientras que a los seres humanos con detectores de metales nos tomaría hasta cuatro días”, cuenta la doctora Cynthia Fast, quien entrena a unos extraordinarios animales en la ONG APOPO.

APOPO se dedica a la detección y eliminación de minas antipersonales y otros restos explosivos de guerras, utilizando métodos innovadores como ratas gigantes africanas entrenadas (Cricetomys gambianus).

Cada año, las minas terrestres matan o mutilan a miles de personas en todo el mundo.

“Trabajamos con la rata gigante africana con bolsa (o rata de Gambia) que es aproximadamente del tamaño de un gato pequeño. El nombre de estos animales se debe a que tienen unas bolsas de mejillas muy grandes, como una ardilla o un hámster, donde les gusta guardar comida”.

Las llaman “HeroRATs” o ratas héroe, y están haciendo una labor que justifica su nombre: limpiando minas terrestres en algunas de las zonas más problemáticas del mundo… es decir, salvando vidas.

“Actualmente están en Angola, Azerbaiyán y Camboya, y anteriormente teníamos ratas trabajando en Mozambique. Hasta el momento, han despejado 120 millones de metros cuadrados de antiguos campos minados”.

Eso es una superficie más grande que la ciudad de París o unas 17.000 canchas de fútbol.

Estas criaturas son perfectas para el trabajo: longevo, inteligentes y muy entrenables, lo suficientemente grandes para manejar grandes áreas, pero lo suficientemente pequeñas como para pasar por encima de una mina sensible a la presión sin activarla.

APOPO nunca ha perdido una rata en un campo minado.

Además, son mucho más eficientes que los detectores de metales, pues si hay mucha chatarra en el lugar, la ignoran.

Cuando las ratas huelen los vapores de sustancias explosivas como el TNT, rascan la superficie del suelo. Esa es la señal para que los manejadores marquen el lugar, y un humano con herramientas y tecnología puede volver más tarde y deshacerse de las minas de forma segura.

Fast cuenta que sus ratas nunca han fallado en encontrar ni una sola una mina en más de 25 años.

Pero a pesar de este impresionante historial, un equipo de ratas no inspira confianza de inmediato entre las comunidades con las que trabajan, así lleven puestos chalecos de visado.

“En los primeros días, había mucho más escepticismo y cuando intentamos hacer estas ceremonias de liberación de tierras en las que devolvíamos el terreno a las comunidades, se negaban siquiera a pisarla, pues no confiaban en las ratas”, dice Fast.

“Una de las cosas que implementamos fue organizar un partido de fútbol en los terrenos que antes estaban minados, y cuando veían que confiábamos tanto en nuestras ratas como para jugar ahí, la gente también lo hacía”, continúa.

“Ahora, en comunidades como en Camboya, tenemos gente de la comunidad que viene y dice: ¿Cuándo vas a traer una rata aquí junto a mi arrozal? Porque me temo que aquí pueda haber minas“.

Las HeroRATs no solo limpian minas terrestres. El equipo también está experimentando con su uso en misiones de búsqueda y rescate, encontrando y ayudando a personas sepultadas bajo los escombros tras un desastre natural.

Y, en una era de automatización y robótica, no sólo estas criaturas sino otras, como los hurones y los perros, también siguen siendo indispensables para hacer lo que nosotros no podemos.

De la caza a la física atómica

Un hurón marrón
Getty Images
Su cuerpo largo y delgado y su naturaleza curiosa les permite meterse en agujeros y túneles, algo que los humanos y muchos perros no pueden hacer bien.

En un campo en el norte del condado de Derbyshire, Inglaterra, una profesional altamente cualificada llamada Emily se está preparando para ir a trabajar.

“Si la ves temblando no es porque tiene frío o está asustada. Es porque su cuerpo está preparándose, calentando sus músculos”.

Emily es una hurona de color dorado claro, de aspecto largo, ágil y flexible. El hombre que la sostiene es su jefe, o quizás, más bien, su colega James McKay.

James cuenta con más que Emily en el equipo. Dirige la Escuela Nacional de Entrenamiento de Hurones y dirige un equipo de élite de más de 40 de Mustela putorius furo.

“La gente habla de entrenar a los hurones. Yo creo que sus habilidades son innatas y que todo lo que hacemos es canalizarlas”.

Que los hurones tengan trabajo no es precisamente nuevo. Fueron domesticados por primera vez hace unos 2.500 años para cazar animales que los humanos no podían alcanzar fácilmente.

“La Legión Romana los llevaba consigo porque dondequiera que tenían que tener alguna forma de sacar a los conejos de sus madrigueras, y la única manera de hacer que salgan corriendo es enviar algo que los obligue”, cuenta James.

En siglos posteriores, además de la caza, también fueron empleados históricamente para proteger graneros y cultivos de roedores.

Pero Emily y sus compañeros no solo cazan; hacen todo tipo de cosas.

En los años 80, James se dio cuenta de que sus hurones tenían numerosas habilidades transferibles que eran útiles.

“Una granja donde solía ir a buscar conejos para controlar las poblaciones tenía un problema con los desagües del campo y el dueño se quejaba de que iba a tener que contratar equipos para excavar todo el campo y encontrar dónde estaban los atascamientos”, recuerda James.

“Tuve un destello de inspiración y le dije que podíamos meter un hurón en un extremo del desagüe, ver hasta dónde llegaba, marca ese lugar, y luego hacer lo mismo desde el otro extremo. Lo hicimos y encontrámos dónde estaba el bloqueo”, añade.

“Esa fue la pequeña semilla de la que todo germinó”.

Un hurón se encuentra en la madriguera de un conejo cerca del pueblo de Cintrúenigo, al norte de España, donde la caza con hurones es legal debido a la alta población de conejos.
Getty Images
Los hurones han ayudado históricamente en Europa y Norteamérica para cazar animales pequeños, y a controlar plagas y proteger cultivos sacando conejos y roedores de madrigueras profundas.

Hoy en día, a James lo llaman para todo tipo de trabajos, no solo para encontrar atascamientos, tuberías y desagües, sino también para tender cables de fibra óptica de alta velocidad.

Lo hacen atando una línea fina al arnés del hurón que se interna cual aguja peluda por los rincones y grietas a los que nosotros, los humanos, simplemente no podemos alcanzar.

Pueden meterse muy profundo bajo tierra, o a través de cavidades o detrás de paredes falsas.

La buena comunicación es vital para el trabajo en equipo, y James nunca se desconecta de sus ingenieros, que llevan consigo un transmisor.

Cuenta que a veces la gente se preocupa por el bienestar animal, pero él está seguro de que sus criaturas están felices con su trabajo.

“No lo haría si pensara que hay alguna crueldad o riesgo real. Cuando pongo a mi hurón delante de un agujero, lo único que quiere es meterse y ver qué hay al otro lado”, afirma.

James, por supuesto, no es el único que ha reconocido el potencial de ingeniería en los hurones.

Uno de los hurones más famosos de todos los tiempos se llamaba Felicia.

En 1971, durante la construcción del National Accelerator Laboratory (que más tarde sería renombrado Fermilab en honor a Enrico Fermi), surgió un problema: los tubos de vacío largos y estrechos que formarían parte del acelerador necesitaban estar perfectamente limpios de polvo metálico y escombros, porque incluso una mota de polvo podía interferir con los haces de partículas.

Para resolverlo, un ingeniero británico recordó que los hurones naturalmente exploran túneles y huecos, así que sugirió usar uno para recorrer los tubos y arrastrar un cordel que luego permitiría pasar un hisopo con limpiador a lo largo del tubo.

Así se hizo, y Felicia se encargó de solucionar el problema de los científicos que investigaban la física de partículas.

El mejor amigo

Getty Images
“Freya” detecta correctamente una muestra de malaria en una hilera de recipientes para muestras en la sede de la organización benéfica “Medical Detection Dogs”.

Quizás hayas oído hablar de los “perros oncológicos”, los que pueden detectar cáncer.

Pero su alcance va mucho más allá: epilepsia, malaria, párkinson e incluso COVID-19.

Cómo los perros pueden olfatear la enfermedad en humanos sigue siendo una ciencia incipiente, pero la doctora Claire Guest, cofundadora y directora científica de Perros de Detección Médica (un centro de entrenamiento en Milton Keynes, Inglaterra) ha estado involucrada desde el principio.

“Los perros nos enseñaron cosas de las que antes no teníamos ni idea: fue completamente revolucionario pensar que el cáncer tenía olor. Ahora, se entiende bien que las enfermedades sí tienen olor”, dice Guest.

¿Qué hace que sean realmente excelentes en su labor?

“Bueno, primero es el increíble sentido del olfato. Hablamos de 300 millones de receptores sensoriales. Los humanos tenemos 5 millones. Si un humano pudiera detectar una cucharadita de azúcar en una taza de té, un perro podría detectarla en dos piscinas olímpicas de agua”, explica.

Claire agrega que el tipo de nariz que poseen estos animales está increíblemente diseñada.

Los perros pueden inhalar aire con un flujo continuo mientras exhalan aire por otras partes de la nariz.

Esto permite que el olor llegue mejor a los receptores olfativos sin que el aire viejo se mezcle con el nuevo.

Es decir, pueden inhalar y exhalar al mismo tiempo por la nariz, y eso maximiza la detección de moléculas olorosas, por eso pueden detectar olores muy débiles y seguir rastros durante horas.

“Es un sistema muy sofisticado”, sentencia Guest.

Pero hay otra cualidad importante que hace que estos perros sean fantásticos en su trabajo. Todo se trata de la motivación.

“Los perros lo hacen no sólo por los premios que reciben. Quieren que sus dueños estén bien”, afirma.

“Una de las investigaciones recientes demostró que cuando estamos con nuestro perro y lo acariciamos, liberamos oxitocina, esa hormona del amor que antes se pensaba que solo se producía entre madre e hijo o parejas muy cercanas”.

“Pero lo que es aún más asombroso, creo, es que el perro nos refleja y también libera oxitocina, completando así un vínculo total y recíproco. El perro está tan apegado a nosotros como nosotros a él”, asegura.

Floki, uno de los dos perros de Australia del Sur, participa en el entrenamiento de detección de Covid-19 en la Universidad de Adelaida el 18 de septiembre de 2020 en Adelaida, Australia.
Getty Images
Durante la epidemia de covid, hubo una iniciativa internacional de investigación destinada a entrenar perros detectores, y Floki fue uno de los participantes australianos.

Además de entrenar perros biodetectores que trabajan identificando muestras, en el centro también entrenan perros de asistencia médica de alerta, que viven y trabajan con un solo ser humano.

Están entrenados para dar la alarma cuando una emergencia médica pueda ocurrir.

Lauren sufre de síndrome de taquicardia postural ortostática y de trastorno neurológico funcional, que causa convulsiones no epilépticas, y Mabel es su perro de asistencia alerta, es decir, que le avisa cuando está a punto de enfermarse y tener un episodio.

“Por ejemplo, pone su cabeza en mi regazo y si intento levantarme no la quita, indicándome que tengo que quedarme sentada pues voy a desmayarme”.

Eso le cambió la vida.

“Tenía unos 16 años cuando me diagnosticaron. Estaba estudiando y me iba bien académicamente. Era bailarina y pasé de eso a no poder sentarme en la cama sin que alguien estuviera allí para asegurarme de no caerme y hacerme daño. Sin poder vestirme, lavarme, alimentarme, sentí que mi mundo se había hecho realmente pequeño”, recuerda Lauren.

“Tener a Mabel cambió todo: puedo salir y moverme por mi cuenta… es absolutamente increíble”.

Si llegara a haber una máquina que pudiera hacer todo lo que hace Mabel, ¿qué elegiría?

“Preferiría a Mabel siempre antes que a un robot porque es mucho más que solo alertar. También está esa conexión emocional con ella”, dice.

“Si piensas en el peor día que hayas tenido jamás, pero tienes a alguien que se sienta a tu lado, que te hace sentir mejor. Y no hay nada tan especial como despertarte por la mañana y que alguien esté tan feliz de verte. ¡No la reemplazaría por un robot nunca!”.

* Si quieres escuchar más detalles fascinantes sobre el tema, busca el podcasta del episodio “The animal employment agency” de la serie de la BBC “Discovery”.

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BBC

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